martes, 8 de diciembre de 2015

Deseos navideños




A todos mis amigos, parientes y seguidores
de este blog les deseo una feliz Navidad y un año 2016
en el que avancemos un poco hacia la tan anhelada paz entre los pueblos.
No nos olvidemos de que la concreción de
nuestros sueños también depende de cada uno de nosotros.

¡Muy felices fiestas!

Hugo Alloa


miércoles, 11 de noviembre de 2015

11 de noviembre - San Martín de Tours


El veranito de San Martín

San Martín - fresco de Simone Martini
Se conoce con el nombre de veranito o veranillo de San Martín un supuesto episodio metereológico de carácter anual en el que, en el hemisferio norte, después de las primeras heladas otoñales, la temperatura asciende por encima de los valores anteriores para luego recuperar la progresión de bajada típica del otoño. Recibe este nombre por situarse a comienzos de noviembre, algunos días antes y después del 11 de noviembre, día en que se conmemora a San Martín, obispo de Tours (316 - 397). Así se lo llama en España como en Francia (été de la Saint-Martin) e Italia (estate di San Martino). En Estados Unidos y Canadá, se lo conoce como "Indian Summer" y "été indien". En el hemisferio sur ocurre algo semejante cuando comienza el invierno y se lo llama veranito de San Juan porque hace su aparición alrededor del 24 de junio, fecha de nacimiento de San Juan Bautista.

San Martín dividiendo su capa de Pietro Bernini
Según cuenta la leyenda, el joven "circitor" Martín, en un crudo día de invierno en que realizaba una ronda de vigilancia, encontró a un pordiosero medio desnudo y aterido de frío. Al verlo sufrir de tal manera, cortó en dos su manto y lo compartió así con el mendigo. De inmediato, el cielo se despejó y la temperatura se volvió más clemente.

He aquí algunos dichos italianos referentes al 11 de noviembre, día de San Martín:

L'estate di San Martino dura tre giorni e un pochino (esp.: el veranillo de San Martín dura tres días y un poquitín más)
Da San Martino l'inverno è in cammino (esp.: para San Martín el verano ya está en camino)
Per San Martino ogni mosto è vino (esp.: para San Martín todo mosto es vino)

Por último, recordemos que en piamontés la expresión "veranito de San Martín" se dice l'istà 'd San Martin.

Fare San Martino / Fé San Martin

Esta expresión, utilizada en toda la llanura del Po, significa cambiar de lugar de trabajo y, en sentido más amplio, mudarse de casa. Su origen se remonta a varios siglos atrás, cuando gran parte de la población activa de la mencionada llanura era empleada en el sector rural en condición de peones agrícolas o de medieros. Para los campesinos, el año de trabajo culminaba en los primeros días de noviembre, una vez acabada la siembra. Si el dueño de los campos no les renovaba sus contratos, los labriegos se veían obligados a buscar conchabo en otras haciendas. La organización del trabajo preveía que el peón y su familia se instalaran en una vivienda puesta a su disposición por el patrón. Cada cambio de trabajo implicaba por tanto una mudanza, la cual, tradicionalmente y debido a las condiciones climáticas, solía llevarse a cabo el 11 de noviembre, día en que la Iglesia conmemora a San Martín de Tours.   

A cada chancho le llega su San Martín

El sentido figurado de este dicho, según el cual tarde o temprano, todo acaba, todos morimos o cada uno de nuestros actos recibe ineludiblemente su merecido, se debe al hecho de que en las áreas rurales, ante la proximidad del invierno, se mataba un cerdo el 11 de noviembre, día de San Martín de Tours.

En la Argentina, hay quienes dan explicaciones alternativas al origen del refrán: por un lado, en referencia a San Martín de Tours, patrono de la ciudad de Buenos Aires, y por otro lado, en posible alusión al general José de San Martín, en la versión "A cada agosto le llega su San Martín".

Sea cual fuera su verdadero origen, lo cierto es que la expresión "a cada chancho le llega su San Martín" no podría ser más vengativa y sangrienta.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Unas flores para los difuntos



Los años no vienen solos... Nuevamente, este año, por un pequeño problema de salud, no podré ir ni a San Francisco ni a San Martín de las Escobas a poner unas flores a mis difuntos. 

A mis padres, a mis abuelos, a mis tíos, a mis primos y a mis amigos que duermen el último sueño les dedico estas flores, que espero les gusten tanto como a mí.

2 de noviembre de 2015.



http://www.taringa.net/post/imagenes/14003344/Calas-lo-mas-hermoso.html

Los Sermones Subalpinos



Los Sermones Subalpinos, primeros textos en lengua piamontesa, son un conjunto de veintidós homilías escritas entre fines del siglo XII y comienzos del XIII. Según estudios recientes, dichos sermones habrían sido redactados en Vercelli, aunque no se descarta que procedan de diferentes monasterios de otros sitios del Piamonte. El manuscrito, actualmente conservado en la Biblioteca Nacional de Turín, no contiene las prédicas originales sino una transcripción de las mismas realizada probablemente por monjes transalpinos, hecho que les confirió ciertos rasgos franceses. No obstante ello, los lingüistas que a partir del siglo XIX han estudiado este antiguo y precioso documento en lengua vulgar medieval concuerdan en identificarlo como piamontés.

Se trata por cierto de un piamontés diferente del que se habla en la actualidad. Tan solo unas pocas expresiones de los Sermones Subalpinos pueden encontrarse aún hoy en los dialectos más arcaicos de la lengua piamontesa, como el canavesano, el alto bielés, el del valle del Po y el de Valsesia. Tal piamontés es conocido como piamontés antiguo, el cual se diferencia del piamontés medio y del moderno.

La serie de manuscritos que constituyen los Sermones Subalpinos se presenta en forma de códice, cuyas hojas de pergamino contienen veinte líneas por página, escritas en caracteres góticos. El cuerpo de los Sermones va acompañado de otro en latín, de carácter igualmente religioso, hecho que muy probablemente los preservó de la destrucción por parte de la Santa Inquisición, a cuya censura fueron sometidos a partir del siglo XIII. 


Sermon Subalpin
IV- Sermo in Natale Domini

Aisì est fait l'omen cum est la rei del pescaor;
car ela a lo suber qui est lef, e si a lo plum qui est pesant.
Or la rei, quant om la met an l'aiva, lo suber
qui est lef noa desure, e lo plum qui est pesant va al funt.
Eisament est l'ome fait. Lo suber gignifica l'arma, qui est faita de lef materia e voldrea ades anar en sus a sa natura. Lo cors trait ades en ius ad inferiorem substanciam, zo est la terra. Si cum Deus dist a Adam: Terra es et in terram ibis.

Versión en piamontés moderno (Renata Capello)

Parèj l'om a l'é fàit tan 'me la rèj dël pëscator;
përchè costa (a l'é fàita) 'd nata ch'a l'é legera e 'd piomb ch'a l'é grev.
Ora la rèj, cand che l'òm a la buta ant l'eva, la nata
ch'a l'é legera a noa an sla fior e 'l piomb ch'a l'é grev a va a fond.
L'òm a l'é fàit franch parèj. La nata a veul dì l'ànima, ch'a l'é fàita 'd materia legera e a vurërìa sèmper
andé an su (conforma) sua natura. Ël còrp a la tira giù a la sostansa inferior,
visadì a la tèra. Parèj coma Dé a l'ha dije a Adam: Tèra it ses e 'nt la tèra it andras.

Traducción en español (H.A.)

Así está hecho el hombre, como la red del pescador,
pues tiene alcornoque, que es liviano, y plomo, que es pesado.
Ahora, cuando el hombre echa la red al agua, el alcornoque,
que es liviano, flota en la superficie, y el plomo, que es pesado, se va al fondo.
Así mismo es el hombre. El alcornoque significa el alma, que, hecha de materia liviana,
siempre quiere estar arriba, a su manera. El cuerpo tira hacia abajo, a la sustancia inferior,
o sea la tierra. Así como Dios dijo a Adán: tierra eres y a la tierra volverás.



Bibliografía
http://www.gioventurapiemonteisa.net/dai-sermon-subalpin-iv-sermo-in-natale-domini/
http://www.picobeta.com/sermoni/presen1.htm


martes, 27 de octubre de 2015

Isilo Antonio Alloa † 26 de octubre de 2015


Ayer, 26 de octubre de 2015, falleció Isilo Antonio Alloa, nacido el 11 de marzo de 1929 en Cañada Rosquín. Sus restos han sido inhumados hoy en el cementerio de San Martín de las Escobas. 

Mis sentidas condolencias a su esposa, a su hija, a su yerno y a sus nietos.

Hugo Alloa


viernes, 4 de septiembre de 2015

Día del inmigrante



Hoy se celebra en la Argentina el día del inmigrante. Si bien nuestro pensamiento se dirige inevitablemente hacia nuestros antepasados que atravesaron los mares para llegar a las tierras del Plata, quiero dedicar este pequeño espacio no sólo a ellos sino también a aquellas personas que traspusieron las fronteras argentinas para venir desde los países vecinos a convivir con nosotros, y muy especialmente a aquellos otros que en estos momentos están huyendo de las guerras, de las persecuciones y de la miseria. Sean todos ellos bienvenidos en este suelo bendito, donde, a pesar de los males que nos aquejan, siempre hemos de recibirlos con el corazón y los brazos abiertos.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

La abuela Irene - para Stella


Desde hace unos días, después de leer un artículo sobre aquello que heredamos de nuestras abuelas maternas, he pensado mucho en mi abuela Irene, madre de mi madre. Rescatando del polvoriento archivo de mi memoria los recuerdos que guardo de ella y a partir de esas imágenes, que, a pesar de los años, aún siguen intactas, voy a intentar trazar, con pincelazos lo menos torpes posible, un retrato de Irene Bianciotti. Lo dedico a mi querida prima Stella, quien, si bien no la conoció mucho, recuerda con cierta emoción los riquísimos helados de crema que le preparaba la abuela.   


La abuela Irene nació hace ciento trece años, el 10 de septiembre de 1902, en un pueblito de la Provincia de Santa Fe que se llama Bauer y Sigel. Fue la hija mayor de los inmigrantes piamonteses Michele Bianciotti, oriundo de Bricherasio, y Maria Rosa Montarsino, nativa de Scalenghe. Contrariamente al mandato de la tradición, según el cual su nombre de pila hubiera debido ser el de su abuela paterna, la bautizaron con el nombre de su abuela materna, Irene Oggiante. A Irene le siguieron nueve hermanos más: Jacinta, Francisca, María Magdalena, Catalina, Agustina, Antonio, Miguel, Victoria, Asunta, Corona y Lucrecia.  

Si bien recuerdo a mi abuela Irene desde mi más tierna infancia, voy a comenzar por lo que ella me contó un día, cuando yo tendría unos catorce o quince años. Por entonces, mis padres, mi hermana Nelly y yo vivíamos, desde hacía ya varios años, en San Francisco. Varias veces al año, llegaban a casa la abuela Irene y su esposo Bartolo(mé) Alanda, ya sea en visita exclusiva dedicada a nosotros, ya sea de paso -la mayoría de las veces- dirigiéndose a Devoto, Freyre y otros pueblos situados al norte de San Francisco, donde vivían los padres y hermanos de Irene. Aquel día, ya estaba la mesa del comedor preparada para el almuerzo pero por no sé por qué razón los demás todavía no habían llegado, y la abuela Irene y yo éramos los únicos que ya estábamos sentados a la mesa. Fue en ese momento cuando, con muchas ganas de conversar y sin que yo le preguntara nada, quizá por querer justificar todas las compras que había hecho en las tiendas del centro durante toda la mañana, me dijo: Quand che mi i son na, me pare e mia mare a l'ero pòver, mi i son mai andaita a scòla përché i dovía giuteje a monze, i dovía dcò giuté mia mare a goerné i pì cit...* Fue la primera vez -y quizá la última- que mi abuela Irene me habló en piamontés. Siempre que hablaba con sus nietos, lo hacía en castellano o mejor dicho, en algo que pretendía serlo sin lograrlo, ya que todo lo que decía era una mezcla de palabras españolas, piamontesas y muchas otras de categoría intermedia, que sólo nosotros entendíamos. No sucedía lo mismo cuando la conversación se daba entre mayores: la lengua era rigurosamente el piamontés. Me imagino que aquella vez, hablando conmigo, había recurrido al idioma de sus padres porque su relato se refería a su infancia, en la que sólo había oído hablar en piamontés, que en definitiva era su lengua materna. 

Desde mis más antiguos recuerdos, la imagen de la abuela Irene se me presenta como la de una mujer con grandes altibajos. Sus estados anímicos no eran momentáneos sino que duraban dos o tres meses, pasando de la euforia a la depresión. A mí, como también les pasaría a mi hermana y a mis primos, no me resultaba fácil comprender el porqué de tan profunda tristeza, que muchas veces la sumía en un encierro total en sí misma y en su habitación. Todos debían hablar en voz baja porque a la pobre nona Irene le molestaban terriblemente las voces y los ruidos. Pasados esos períodos borrascosos, la abuela renacía de sus cenizas y la alegría, las ganas de vivir se apoderaban de ella... Eran meses en los que no permanecía mucho en casa. Si las ocupaciones del abuelo se lo permitían, la acompañaba, y si no, Irene partía sola. Iba a visitar a su hija Mariquita a Montevideo, donde pasaba varias semanas. A su regreso, nos contaba las maravillas de la vida en la Banda Oriental, donde las frutas y las verduras eran mucho más ricas que acá, donde la gente salía a pasear y a tomar aire fresco por la Rambla, donde además Irene no tenía que dedicarse a cocinar ya que el marido de su hija tenía un hermoso restaurante, al que iba a comer gente hermosa y elegante. Tal era su euforia que ni siquiera la afectaba el bamboleo del vapor de la Carrera (que cubría el trayecto de Buenos Aires a Montevideo y viceversa), que más de una vez la tenía a maltraer.

Otras veces, Irene partía en tren para Salta, donde la esperaba su querido hijo Segundo. No sé si el clima norteño no le sentaba o quizá fuera por la comida picante, lo cierto es que sus estadas en Salta no se prolongaban tanto como las de Montevideo. Sin embargo, al regresar, nos contaba de las caretas tiradas de buros y muchas otras cosas insólitas con las que uno se encontraba por esos lugares lejanos y que Irene nunca había visto en su Pampa natal.

Además de los largos viajes a Montevideo y a Salta, recuerdo nítidamente una escena que se repetía dos o más veces al año, cuando la abuela Irene y el abuelo Bartolo hacían un alto de uno o dos días en San Francisco, en un viaje que, como decía antes, los llevaba hasta Devoto, Freyre, La Paquita, Colonia Anita. Alli vivían sus padres y hermanas. Esas horas pasadas en San Francisco no sólo servían para descansar en medio del viaje sino principalmente para que Irene fuera de compras a las tiendas del centro. De allí volvían ambos cargados de paquetes y cajas. Ma varda, varda, Irene, tut lòn ch'it l'as catà*, le decía el abuelo, que a esa altura del partido ya había perdido la cuenta del dinero que había gastado. Irene había comprado infinidad de cosas para regalar a sus hermanas y sobrinos: cortes de telas de todos los colores y gustos, medias, fajas, pañuelos de bolsillo y de cabeza, cintas, cadenitas, aritos, medallas, rosarios, comestibles, bebidas y muchos regalos más, porque, ahora que me acuerdo, también compraba cosas que dejaba en casa y las recogía al volver de su peregrinación para llevarlas a San Martín de las Escobas, donde también había otros hijos y nietos a quienes llevar algún recuerdito del viaje... Al leer lo que estoy contando, pensarán ustedes que Irene era una compradora compulsiva. A lo mejor era efectivamente una consumista con décadas de anticipación, pero puedo asegurar que todo aquel tráfico de bolsas, bolsitas, paquetes y botellas que Irene llevaba de un lado para otro no era sino lo que le dictaban hacer su gran generosidad y el amor por los suyos, sentimientos que no habían cambiado en absoluto al casarse con alguien más acomodado que la familia en la que había nacido.

Entre los bártulos que aguardaban en casa el regreso de Irene, había también una damajuana de vidrio con protector de mimbre que se llenaba con agua de San Francisco, ya que para ella ésta era mucho mejor que la de San Martín de las Escobas, que le caía tan mal...

Una gran alegría de viajar y compartir con sus seres queridos, por un lado, y una inconmensurable tristeza, por el otro, marcaban las estaciones del año de la abuela Irene y a través de ella, inevitablemente, también del abuelo Bartolo, quien mucho cuidó de ella y veló por su salud, sin escatimar esfuerzos ni sacrificios ni viajes en busca de algún tratamiento médico que estabilizara la por momentos atormentada alma de su mujer.

Última imagen, marzo de 1983: Irene descansa plácidamente en un sillón, en la galería de su casa, acariciada por los rayos del sol otoñal, con un diario en las manos que no acabó de leer. Había emprendido un largo viaje sin retorno... seguramente porque todavía le quedaban muchas cosas que llevar de regalo a sus hermanas y sobrinos. 

La abuela Irene y su hija Mariquita


esp.: cuando nací mis padres eran pobres, nunca fui a la escuela porque tenía que ayudar a mis padres a ordeñar, también tenía que ayudar a mi mamá a cuidar a los más chicos...
esp.: fijate, fijate, Irene, no podrías haber comprado más cosas.

sábado, 11 de julio de 2015

Primeras familias piamontesas de San Javier y Alejandra, Provincia de Santa Fe

Iglesia Evangélica de Alejandra 

Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX se afincaron, provisional o definitivamente, en San Javier y Alejandra, Departamento San Javier, Provincia de Santa Fe. Los datos proceden del censo provincial de Santa Fe de 1887 y censo nacional de 1895.

Cabe señalar que dichos apellidos, en su mayoría, son originarios de los valles Chisone, Germanasca y Pellice, denominados "valdenses" pues en ellos se refugiaron a partir del siglo XIII numerosas familias adeptas a la doctrina de Pierre Vaud. Estas familias procedían del sur de Francia (Languedoc y Provenza), donde habían sufrido crueles persecuciones por parte del poder político y la Inquisición.

Para mayor información acerca de la historia de la Iglesia Valdense, véase Les Vaudois.

Apellidos occitano-piamonteses

Baridon, Bertinat, Beux, Blanche, Catalin, Constantin, Durand, Favatier, Forneron, Geymonat, Grand, Greca, Long, Meynet, Milesi, Mourglia, Pavarin, Pontet, Racca, Rivoire/Rivoira, Rostan, Salvageot, Tourn, Trucco.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Alzugaray (Rostan), Avallone (Bertinat), Bobonne (Trucco), Cabrera (Meynet), Cardozo (Bertinat), Centurión (Bertinat), Couvert (Racca), Espinoza (Bertinat), Gulden (Bertinat), Hardy (Favatier), Huber (Bertinat), Lema (Meynet), Mai (Pavarin), Marrero (Pavarin), Moore (Long, Pavarin), Murray (Meynet), Pérez (Bertinat), Ranseyer (Grand), Rebeque (Trucco), Reynolds (Pavarin, Tourn), Rucci (Bertinat), Spence, Tarragona (Bertinat), Tennant (Rivoire), Udrizard (Meynet). 


lunes, 15 de junio de 2015

Primeras familias piamontesas de Llambi Campbell, Provincia de Santa Fe


Parroquia de la Santísima Trinidad

Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX se radicaron en Llambi Campbell, Departamento La Capital, Provincia de Santa Fe. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia de la Santísima Trinidad, como asimismo del censo de la Provincia de Santa Fe de 1887.

Cabe señalar que entre las actas de la mencionada parroquia también se encuentran registros correspondientes a personas afincadas en Manuel Gálvez (actual Nelson), Cabal, Emilia y San Justo.

Apellidos piamonteses

Alba, Alesso, Allasia, Alloatti, Ariaudo, Arneudo, Assandri, Balbi, Barbera, Barbero, Battù, Beltrame, Bergesio, Bessone, Boassi, Borghi, Borgna, Bosio, Cabella, Caffaro, Calvi, Carnevale, Carpinello, Casalis, Cerutti, Colombaro, Colombo, Comello, Conte, Cornaglia, Cossolo, Critto, Dalmasso, Dalmazzo, Daniele, Danziano, Delmastro, Destefani, Dieta, Doglioli, Ferrari, Filippa, Fissolo, Fontana, Frossasco, Fruttero, Gallizzi, Garner, Gastaldi, Ghigo, Gilardi, Gilli/Gili, Gino, Giordano, Giraudo, Grande, Grosso, Lanzo, Lionetto, Lisa, Lovatto, Lupo, Manassero, Manfredi, Massa/Mazza, Masso, Mathie, Mazzola, Mazzoni, Mettini, Migliola, Mondino, Morero, Moriondo, Musso, Peana, Piano, Picco, Platinetti, Pogliani, Quagliotti, Ramello, Rasca, Reynaudo, Rittatore, Rivoira, Roncaglia, Salis, Scarafia, Scotta, Sicardi, Testa, Tibaldi, Tibaldo, Tolosa, Vano, Vassallo, Viola, Zacchero.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Auffranc (Giordano), Borselli (Doglioli), Castillo (Mathie), Feyó (Garner), Hostal (Boassi), Jourdan (Allasia), Parisi (Fruttero), Patocchi (Lisa), Pinamonti (Moriondo), Pradolini (Sicardi), Ríos (Mazzola), Schumacher (Tibaldo), Spreggiaro (Fruttero), Strada (Colombaro, Mondino), Turin (Fruttero, Lionetto), Vignati (Manassero, Tolosa), Vrancken (Lisa).



martes, 2 de junio de 2015

Primeras familias piamontesas de Crespo, Provincia de Entre Ríos

Parroquia San José - Crespo
Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses y de otros orígenes, emparentados con los primeros, que a fines del siglo XIX se afincaron, provisional o definitivamente, en Crespo, Departamento Paraná, Provincia de Entre Ríos. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia San José de dicha ciudad, como asimismo del censo nacional de 1895.  

Apellidos piamonteses

Actis, Aimone, Alasia, Alesina, Aliberti, Allasino, Allione, Alloatti, Amatteis, Armando, Audagna, Audisio, Avattaneo, Bagnis, Balbi, Baldi, Balduzzi, Balla, Ballaris, Barattero, Barrabino, Battagliero, Battisti, Beltramino, Beltrando, Bernardi, Bertone, Bessone, Bione, Bisotto, Blangino, Bogliolo, Bonetto, Bordetto, Borgetto, Borgogno, Bottazi, Bottero, Bottino, Bruera, Bruno, Burdese, Calieri, Campis, Camusso, Canalis, Capellino, Caramella, Cassina, Cavallero, Cervino, Chiabrando, Chiappero, Chiardola, Chiotto, Clivio, Coaloa, Coassolo, Cogno, Colli, Comelli, Coniglio, Cottone, Cravero, Crocco, Dalmasso, Dalmazzo, Degano, Demarchi, Destefanis, Diana, Druetta, Dugone, Fechino, Fenoglio, Ferrero, Fissore, Folletto, Fontanetto, Formento, Fornero, Fossatti, Furno, Gagioli, Galleazzi, Galletto, Galli, Garbino, Garbolino, Gardiol, Gariboglio, Garzino, Gastaldi, Gattero, Genovesio, Giacoma, Gieco, Giordano, Girardo, Giraud, Giraudi, Godino, Gotta, Gottero, Graglia, Grimaldi, Guarneri, Lasagno, Lovera, Lucchetti, Mana, Manavella, Manfredi, Mariano, Marino, Marnetto, Martin, Martino, Massobrio, Matteoda, Mattio, Mauro, Mazzini, Mazzucco, Michelin, Mignola, Milone, Minetti, Mioletti, Miraglio, Moine, Molinero, Morano, Motta, Olivero, Omarini, Pagliero, Pagnone, Paira, Parisia, Pasero, Pautasso, Peretti, Pittavino, Primo, Priotti, Priotto, Pupione, Racca, Rapetti, Rattero, Ravina, Ricca, Richard, Righero, Romero, Rouiller, Saluzzo, Sapio, Savio/Sabio, Scarafia, Scola, Scolaris, Seimandi, Serniotti, Sorasio, Soulier, Taricco, Tessore, Tourn, Treppo, Trocello, Tropini, Trossero, Vallina, Vercelli, Vercellone, Vicario, Vignoli, Vignolo

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Alba (Caramella, Graglia), Altamirano (Bottero), Alvarado (Soulier), Alvarez (Battisti), Amarelli (Ravina), Andrian (Bruno, Mattio, Pagnone), Balsi (Bottero), Barrientos (Vignolo), Bettolini (Gardiol), Bracamonte (Parisia), Bressan (Cavallero), Britos (Battisti), Caffarena (Garbolino), Cargnel (Dalmasso), Ceballos (Mazzucco), Cha (Rattero), Chervet (Tessore), Ciarocca (Milone), Comelli (Trossero), Corrà (Tourn), David (Campis), Cóceres (Matteoda), Díaz (Saluzzo, Soulier), Duró (Colli), Ebener (Molinero), Espíndola (Minetti), Etchevehere (Barattero), Faes (Moine), Farías (Chiappero), Ferreyra (Mariano), Fiesola (Martino), Fonseca (Molinero), Fritz (Bottero, Comelli, Richard), Garmendia (Coaloa), Gatti (Matteoda), Giacomin (Mazzucco), Giménez (Mioletti), Godoy (Soulier), Gómez (Bruera, Morano), González (Pasero), Gordillo (Cogno), Haulotte (Sabio, Treppo), Hernández (Bruno), Herrera (Barattero), Izaguirre (Gagioli), Jacob (Vignolo), Leiva (Folletto), Lucchiari (Scarafia), Maider (Cavallero), Mansilla (Aimone), Mantovani (Aimone), Marega (Seimandi), Matini (Molinero), Marignac (Balbi), Martínez (Manavella), Misen (Cassina), Morales (Borgetto), Morisconi (Gariboglio), Nosetto (Scarafia, Tropini), Olivera (Trossero), Pérez (Aimone, Vignolo), Petruzzi (Cogno), Prado (Sapio), Quiñones (Battagliero), Regonati (Treppo), Sacks (Ciardola), Salcedo (Borgetto, Gastaldi, Mazzini, Olivero), Sandoval (Bruno), Sauthier (Trocello), Schaller (Battagliero), Schallpeter (Rattero), Schmitz (Genovesio), Semino, Simens (Barattero), Simoine (Saluzzo), Solá (Mariano), Solaga (Vignolo), Soñez (Battagliero), Sosa (Alloatti, Chiabrando, Parisia), Spessot (Giraud, Marnetto), Spotorno (Vicario), Terrenzio (Fechino), Traverso (Gotta), Uyoa (Vignolo), Vanni (Campis), Viola (Mazzucco), Vittor (Ballaris, Scarafia), Voltolini (Chiardola), Zabala (Barrabino), Zaragoza (Camusso), Zárate (Tessore), Zorzoli (Molinero, Vignolo).


sábado, 25 de abril de 2015

Recuerdos - Suor Gemma Alloa


Elide Alloa, Sor Gemma Alloa Casale y Sor Immacolata Alloa Casale

En el año 2005, Elide Alloa (a la izquierda en la foto) me entregó una hoja de periódico del año 1957 que su suegra había guardado durante mucho tiempo por una noticia referida a cierta religiosa piamontesa sanada por un milagro de la Virgen de Lourdes. Cuando, con el pasar de los años, Elide se casó con Mario Martore, su suegra le mostró el artículo señalándole la coincidencia entre el apellido de Elide y el de la religiosa en cuestión. Elide, ignorando totalmente quien era aquella persona, conservó la hoja de diario hasta el día en que llegó a mis manos. El artículo en cuestión alude a Gemma Alloa, religiosa de la Congregazione della Sacra Famiglia de Savigliano, quien, encontrándose gravemente enferma, es llevada en el mes de septiembre de 1957 a Francia, al santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Al día siguiente de su regreso a Savigliano, tras varias horas en que la enferma se debate entre la vida y la muerte, se produce de pronto la sanación. Al pie de la foto que reproduce el periódico se puede leer: “Suor Gemma Alloa, dell’Istituto Sacra Famiglia, guarita nel mese di settembre a Lourdes durante il pellegrinaggio dell’Unitalsi.” 

El apellido de Sor Gemma, tal como aparecía en el periódico, era Alloa, y por ende, mi investigación debía orientarse hacia los miembros de las familias Alloa de Vigone y Carmagnola, de las que desciendo en línea paterna. Éstas, sin embargo, en la época en que se produce el “milagro”, no contaban entre sus miembros con ninguna religiosa. Había que rastrear entonces por el lado de los Alloa Casale de Madonna del Pilone (Cavallermaggiore) y Prinotti, todos emparentados con la familia de mi madre. En el mes de abril de 2007 me dirigí al convento de las hermanas de la Sacra Famiglia de Savigliano, tratando de recabar alguna información acerca de Sor Gemma y su familia. Para mi gran sorpresa, la religiosa que me recibió me hizo saber que allí vivía Sor Vincenza Alloa Casale, a quien llamó al locutorio. 

Sor Vincenza Alloa Casale
Ella me hizo saber que tenía otras dos hermanas religiosas, Sor Gemma y Sor Immacolata Alloa Casale, quienes viven actualmente en Cervasca, pequeño pueblo de la provincia de Cuneo. Entonces, unos días después, fui con Elide Alloa a conocerlas, y ambos pudimos oír de boca de la propia Sor Gemma el relato pormenorizado de su peregrinación a Lourdes y su sanación.

Versión italiana

Nel 2005, Elide Alloa mi consegnò un foglio di giornale dell'anno 1957 conservato per molto tempo da sua suocera e riguardante una notizia su certa religiosa piemontese guarita per miracolo della Vergine di Lourdes. Quando, con il correre degli anni, Elide sposò Mario Martire, la madre di questo le mostrò quell'articolo di stampa segnalandole la coincidenza tra il cognome di Elide e quello della suora miracolata. Pur ignorando di chi si tratasse, Elide conservò quel foglio di giornale fino al giorno in cui decise di darmelo. In esso si accenna infatti a Gemma Alloa della Congregazione della Sacra Famiglia di Savigliano, la quale, essendo gravemente ammalata, fu portata nel mese di setembre di 1957 al santuario della Madonna di Lourdes in Francia. Il giorno successivo al suo ritorno a Savigliano, dopo parecchie ore di sofferenza in cui la malata si era dibattuta tra la vita e la morte, sopravvenne l'inspiegabile guarigone. Sotto la foto riprodotta dal giornale si legge: "Suor Gemma Alloa, dell'Istituto della Sacra Famiglia, guarita nel mese di settembre a Lourdes durante il pellegrinaggio dell'Unitalsi". 

Il cognome di Suor Gemma riportato dal giornale era Alloa. La mia ricerca doveva quindi orientarsi verso i membri delle famiglie Alloa di Vigone e di Carmagnola, da cui discendo per linea paterna. In queste, però, nel periodo in cui avvenne il "miracolo", non c'era stata nessuna religiosa. Occorreva dunque cercare dalla parte degli Alloa Casale di Madonna del Pilone (Cavallermaggiore) e dei Prinotti, tutti quanti imparentati con la famiglia di mia madre. Nel mese di aprile dello stesso anno andai al convento delle Suore della Sacra Famiglia di Savigliano, cercando di ricavare qualche informazione su Suor Gemma e la sua famiglia. Con mia grande sorpresa, la religiosa da cui fui ricevuto mi fece sapere che lì viveva Suor Vincenza Alloa Casale. Allora la fece venire in parlatorio dove ci vedemmo per la prima volta. Così venni a sapere che Suor Vincenza aveva altre due sorelle religiose, Suor Gemma e Suor Immacolata, le quali stanno tuttora a Cervasca, piccolo paese della provincia di Cuneo. Qualche giorno dopo io ed Elide Alloa andammo a trovarle e potemmo sentire dalla stessa Suor Gemma il racconto particolareggiato del suo pellegrinaggio a Lourdes e della sua guarigione. (Tradotto da H. Alloa)


Recuerdos - Los primos de Ruffia


Castillo e iglesia de Ruffia

Era el año 2005. Mi hermana Nelly, su esposo René y yo, después de asistir, en Volpiano, a la ceremonia matrimonial de Elisa Martore (hija de Elide Alloa) y Mirko Scardaci, emprendimos una incansable búsqueda de antepasados y parientes que nos llevó por los hermosos caminos y carreteras de las provincias de Tornino y Cuneo. Dedicábamos cada día a un recorrido diferente. Aquel domingo, la meta del viaje era Ruffia, más precisamente el cementerio de Ruffia, donde supuestamente debían de encontrarse las tumbas de los componentes de una rama de los Alloa.

Un año antes, Luigi Alloa (de Bricherasio) me había contado que Maddalena Alloa (de California, USA), cada vez que llegaba de vacaciones al Piamonte, iba a visitar a los parientes de Coazze, Corio y Ruffia. La ya mencionada Elide Alloa, por su parte, recordaba que su abuelo Pietro Alloa (de Cavour) solía nombrar con frecuencia a los "cusin ëd Ruffia" (esp.: primos de Ruffia). Luigia "Gina" Alloa (de Vigone), cuando jóven, también había oído hablar de los parientes de Ruffia. De los recuerdos concordantes de todos ellos se desprendía -al menos para mí- que de los Alloa nacidos en Vigone habrían existido por lo menos cuatro ramas familiares: aquella de la cual descendemos tanto Gina como los Alloa de la Argentina, la de los Alloa de Coazze, la de los Alloa de Osasco, Cavour y Bricherasio, y la de los Alloa de Ruffia.

Pero volvamos a la visita al cementerio, donde no pasaron muchos minutos antes de que mi cuñado René encontrara un mausoleo en cuyo parte superior estaba escrito en grandes letras el apellido Alloa. Estábamos leyendo los nombres de los que allí descansan, mirando sus fotos en las lápidas y tratando de deducir los vínculos de parentesco que los unía, cuando de pronto vimos acercarse a una joven mujer acompañada de un niño... Su mirada, al vernos delante de aquel panteón, fue de asombro, pero cuando nos atrevimos a explicar nuestra presencia allí y aquella mujer dijo que se llamaba Rosanna Alloa, todo comenzó a aclararse... Rosanna es uno de los bisnietos de Bartolomeo Sebastiano Alloa y Ottavia Rosso, ambos originarios de Vigone.

Quizá nuestros antepasados comunes se habían ocupado de reunirnos allí para facilitar mi investigación sobre la historia familiar.



Versión italiana

Era l'anno 2005. Mia sorella Nelly, suo marito René ed io, dopo aver assistito, a Volpiano, alla cerimonia matrimoniale di Elisa Martore (figlia di Elide Alloa) e Mirko Scardaci, intraprendemmo un'inestancabile ricerca di antenati e parenti che ci portò per le bellissime strade delle provncie di Torino e di Cuneo. Ogni giorno veniva dedicato a un percorso diverso. Quella domenica, la meta del viaggio era Ruffia, più precisamente il cimitero di Ruffia, dove si supponeva dovessero essere le tombe dei membri di un ramo degli Alloa. 

Un anno prima, Luigi Alloa (di Bricherasio) mi aveva riferito che Maddalena Alloa (di California, USA), ogni volta che veniva in vacanza in Piemonte, andava a trovare i parenti di Coazze, di Corio e di Ruffia. Elide Alloa, accennata sopra, ricordava che suo nonno Pietro Alloa (di Cavour) parlava sovente dei "cusin ëd Ruffia". Anche Luigia ·"Gina" Alloa (di Vigone) aveva sentito parlare da giovane dei parenti di Ruffia. Dai loro ricordi concordanti emergeva -almeno per me- che in Vigone erano esistiti quatro rami dello stesso casato, cioé quello dal quale discendiamo Gina e gli Alloa emigrati in Argentina, quello degli Alloa di Coazze, quello degli Alloa di Osasco, Cavour e Bricherasio, ed infine quello degli Alloa di Ruffia. 

Ma torniamo alla visita del cimitero. Non erano trascorsi molti minuti prima che mio cognato René trovasse una cappella intitolata al cognome Alloa. Mentre eravamo lí a leggere i nomi di quelli che vi riposano, a guardare le loro foto sulle lapide, cercando nel contempo di dedurre quali potessero essere i legami di parentela che li univa, tutt'ad un tratto vedemmo avvicinarsi una giovane donna accompagnata da un bambino... Nel vederci davanti alla cappella della sua famiglia, ci guardò con stupore.Tuttavia quando osammo spiegare la ragione della nostra presenza in quel posto e lei disse di chiamarsi Rosanna Alloa, tutto cominciò a diventare chiaro... Rosana non era altra che uno dei pronipoti di Bartolomeo Sebastiano Alloa e sua moglie Ottavia Rosso, entrambi oriundi di Vigone.

Forse i nostri comuni antenati si erano occupati di reunirci lì per facilitare le mie ricerche sulla storia famigliare.

La emigración... no todo lo que brilla es oro

A la memoria de nuestros antepasados inmigrantes

Deseo compartir con ustedes esta página para que juntos tributemos homenaje, una vez más, a nuestros antepasados de allende los mares, cualquiera que fuese su procedencia, y así poder quizá rescatar del olvido a todos aquellos desesperados que, dejando atrás a seres queridos, el calor de un hogar, la tierra donde habían nacido y estaban sepultados sus padres y abuelos, partieron un día en busca de un horizonte más sonriente en la prometedora pampa argentina.

A lo largo de la historia inmigratoria argentina y como ocurre en otras naciones con experiencias migratorias similares, la llegada de los europeos se presenta generalmente como una leyenda épica rodeada de ribetes dorados, a los que cada uno va agregando luego anécdotas más o menos gloriosas, transmitidas de generación en generación. Por los estudios dedicados al tema, sabemos sin embargo que por entonces -igual que ahora- "no todo lo que brillaba era oro". En muchos casos, efectivamente, las promesas hechas a los extranjeros antes de embarcarse para América nunca se hicieron realidad y muy pocos de ellos pudieron regresar a sus países de origen.

"La emigración, cual fenómeno social producido fundamentalmente por la necesidad de huir de la miseria y el desempleo, hace su primera aparición en los primeros años subsiguientes a la unificación política del país [Italia], se intensifica considerablemente a partir de 1870 y reviste reales dimensiones de masa del año 1880 en adelante. Durante las dos últimas décadas del siglo XIX y primera del siglo XX, la tasa de emigración fue aumentando regularmente, año tras año, hasta alcanzar el punto máximo en 1913 (año en que se cuentan más de 870.000 emigrados), para luego caer bruscamente en los primeros años de la Gran Guerra." (L'emigrazione come fenomeno sociale, [mi trad. H.A]).  

Al comienzo, el fenómeno de la emigración no es visto con buenos ojos ni por los latifundistas italianos, que deben afrontar los efectos de la disminución de mano de obra agraria y el consiguiente aumento de los salarios, ni por las autoridades de la Iglesia, quienes temen la disolución de las familias, la pérdida de la fe y la expansión de las ideas socialistas y anárquicas. A la inversa, debido a los atractivos réditos económicos, se muestran favorables a la emigración los dueños de las grandes empresas navieras e industrias manufactureras.

Una vez acabada la unificación de las diferentes regiones que conforman la actual Italia y conjuntamente con la miseria y el profundo descontento suscitados por la política piamontesa de integración nacional, aparecen los agentes de emigración, intermediarios o más bien traficantes que lucran con estrategias engañosas, operando entre los que buscan desesperadamente una fuente laboral y las empresas navieras. Estos inescrupulosos mercaderes de la "redención" huelen la desgracia ajena, prometen el oro y el moro en el Nuevo Mundo, ejercen un fuerte poder de persuasión y ofrecen el billete para la travesía marítima a personas que para pagarlo se ven obligadas a vender todo, casa, muebles y modestas parcelas de tierra. Ni que decir de aquellos que, tras deshacerse de sus pocas pertenencias, se quedan literalmente en la calle y se convierten en esclavos en su propio país o en el de acogida por haberse dejado seducir por los agentes y sus falsas promesas. Hasta nuestros días, forma parte del imaginario colectivo el concepto de que el agente de emigración es el primer eslabón de la cadena de explotación a la que se encuentra sometido el emigrante. No cabe duda de que a configurar esa imagen negativa contribuye en gran medida la caracterización que las propias agencias hacían de si mismas al presentarse como "Agenzia per spedizioni di merci e persone per l'interno e per l'estero" (agencias para expedición de mercancías y personas en el interior y hacia el extranjero).

Entre 1870 y 1880, se va extendiendo paulatinamente en toda la península itálica une red de agentes y subagentes, principalmente en las regiones ya abiertas al éxodo masivo, como el Piamonte, el Véneto y algunas zonas del sur. A decir de Colocci, la tarea del subagente es a veces diabólica. Permanece vigilante, espera a que la miseria crezca en tal o cual familia, sabe cuándo vence el contrato de arrendamiento de Fulano o si el obrero Mengano tiene deudas con el usurero o ha empeñado algo en el montepío. Asedia, propone, insiste, vuelve a la carga, especialmente en la temporada invernal y en el momento en que se encarecen las mercancías, para arrancarles finalmente la anuencia a los alistados. 

La actividad de los intermediarios se desarrolla principalmente a través de la difusión de la información migratoria, o sea la propaganda en las áreas que aún resistían a la penetración del fenómeno, y el rastreo de los emigrantes y sus ahorros. El agente o subagente irrumpe en las tabernas o en las ferias y mercados rurales, donde despliega, ante los ojos de los crédulos campesinos, opúsculos y afiches de vivos colores en los que se pinta en tonos sugestivos el País de Cucaña que se encuentra en América. Cabe precisar asimismo el papel influyente que desempeñan, paralelamente a estas campañas publicitarias, algunos alcaldes y sacerdotes que cuentan de emigrados que han hecho fortuna en el Nuevo Mundo, como también las cartas escritas desde el Brasil, la Argentina o los Estados Unidos, en las que italianos ya emigrados llaman a parientes y amigos a que viajen a dichos países, donde les esperan una vivienda y un trabajo.  

Si bien en el comercio de la emigración, los intermediarios eran mayoritariamente hombres, también existieron agentes mujeres. Éstas ya residían desde algún tiempo en el extranjero, donde se encontraban insertas en algunos sectores laborales en los que se empleaba principalmente a mujeres, como, por ejemplo, el de la industria textil de las zonas laneras y algodoneras del sur de Francia. Para ellas, el ciclo de trabajo era corto, ya que se interrumpía con el casamiento o el primer embarazo. En el mejor de los casos, la edad límite no superaba los treinta años. Dadas estas circunstancias, el empresario ofrecía a algunas de ellas la posibilidad de prolongar la relación laboral convirtiéndolas en mediadoras. Se las mandaba entonces a sus países de procedencia para "reclutar" trabajadoras jóvenes de hasta unos doce o trece años de edad, ya acostumbradas a trabajar en fábricas y dispuestas a trasladarse al extranjero. Por lo general, se trataba de intermediaciones clandestinas, no autorizadas por el gobierno, pero altamente lucrativas para los empresarios. Para estas mujeres que se desempeñaban como intermediarias, esto significaba por una parte, un ascenso social que no tardaban en ambicionar las más jóvenes, y por otra parte, un salario comparable al de los representantes y agentes de las compañías de navegación.     

En 1888, se legisla por parte del estado un reconocimiento oficial de la emigración que alinea a Italia con las políticas migratorias del resto de Europa. La ley, en efecto, reconoce por primera vez la libertad de emigrar a la vez que concede a los agentes de viajes transatlánticos el derecho a reclutar emigrantes. Así y todo, aún deberán transcurrir muchos años para que la situación del emigrante cambie y se pueda hablar entonces de asistencia a su persona y de protección de sus derechos, como asimismo para que el papel desempeñado por los agentes de emigración quede enmarcado dentro de una estricta reglamentación que acotará el alcance de sus oficios de intermediación.

Por último, he aquí algunos afiches con los que se publicitaba la emigración.









Bibliografía

Il commercio dell'emigrazione (di Amorello Martellini) in Storia dell'emigrazione italina, Vol. 1 di Piero Bevilacqua. 2001, Donzelli Editore, Roma.
La crisi argentina e l'emigrazione nel Sud-America di Adriano Colocci. 1892, Tip. Centrale di E. Balzaretti, Milano.
Aspetti socio-culturali dell’emigrazione italiana in Argentina: il caso di Santa Fe. Tesi di Laurea di Andrea Ferrrari. 2008, Università degli Studi di Torino, Facoltà di Economia
L'emigrazione come fenomeno sociale - 1871 - 1913 in http://cronologia.leonardo.it/storia/a1880a.htm
La communauté piémontaise d'Argentine de Marco Giolitto. Forum Sprachwissenschaften. 2010, M-press, München.

viernes, 24 de abril de 2015

"Alla stazione del tempo..."



Estimados amigos y seguidores del blog:

Quiero compartir con ustedes un hermoso poema que acabo de recibir. Me lo dedica Lodovica Sapino, mi más reciente adquisición en materia parental, a quien he presentado hace unos días en Lejano antepasado común...  Me llena de orgullo ser el beneficiario de esta bella composición poética, que agradezco sinceramente a Lodovica y de la que presento con atrevimiento una modesta traducción.

Alla stazione del tempo
il treno dei ricordi si è femato
aprendo le porte ai passeggeri frettolosi.
Ognuno con un sorriso, ognuno con una lacrima.
E si stupiscono nel vedere volti forse sconosciuti,
tenacemente aggrappati alla memoria.
Si accavallano i pensieri dimenticati
mentre il treno riparte verso mete lontane.
Fermati un istante, caro amico
appena il soffio di un respiro
ed ascolta la voce dei ricordi
giacché il passato ti appartiene
ed il futuro è un'illusione.

En la estación del tiempo
el tren de los recuerdos se ha detenido
abriendo las puertas a los apresurados pasajeros.
Cada uno con una sonrisa, cada uno con una lágrima.
Y se asombran de ver rostros quizá desconocidos,
tenazmente aferrados a la memoria.
Se arraciman los pensamientos olvidados
mientras el tren comienza a correr hacia lejanos destinos.
Detente un instante, querido amigo,
lo que dure la bocanada de aire que respiras,
y escucha la voz de los recuerdos,
ya que el pasado te pertenece
y el futuro es sólo una ilusión.

domingo, 12 de abril de 2015

Lejano antepasado en común. Para Lodovica Nicolina Sapino




Hace unos pocos días, se integraron al frondoso árbol de los Alloa dos nuevos descendientes: los hermanos Pier Antonio Sapino (1943) y Lodovica Nicolina Sapino (1945). Se trata nada más y nada menos que de dos choznos en décimo segundo grado de mi antepasado en décimo cuarto grado Pietro Alloa (1485). Pier Antonio y Lodovica descienden de Bonifacio Alloa (1520), tercer hijo del mencionado Pietro, y yo, de Tommaso Alloa (1527), quinto hijo de dicha persona.

Este hallazgo es el fruto de los estudios genealógicos de Lodovica Sapino, quien, al llegar a la quinta generación de sus ancestros, descubrió que su segunda tatarabuela fue Maria Alloa (1777-1805). Ésta contrajo matrimonio con Domenico Sapino (1777) el 6 de noviembre de 1801 en Carmagnola, ciudad natal de ambos. Si bien en mi investigación de los Alloa de Carmagnola yo había registrado el matrimonio de estas dos personas y las fechas de nacimiento de sus dos hijos, mi búsqueda, al estar focalizada en mi apellido paterno, se detuvo allí. A otro, precisamente a Lodovica, le correspondería estudiar la rama de los Sapino.

Ahora bien, con el casamiento de Domenico Sapino y Maria Alloa no queda resuelto para nada el vínculo parental que nos une a Lodovica y a mí. Para poder dar con el antepasado compartido, en cuya descendencia entroncan nuestras respectivas ramas, debemos remontarnos a doce generaciones, por un lado, y a catorce, por el otro. Otra cosa hubiera sido si los lejanísimos primos en cuestión y el autor de estas lineas tuvieran el mismo apellido.

Pietro Alloa 1485 & Catherina De Aloys

Bonifacio Alloa                                         Tommaso Alloa 
Giacomo Alloa                                          Bartolomeo Alloa 
  Gaspare Alloa                                             Giorgio Alloa       
                         Giovanni Michele Alloa                                  Bartolomeo Alloa                                    Bartolomeo Alloa                                     Giuseppe Pietro Alloa 
Giacomo Alloa                                           Giuseppe Alloa
       Maria Alloa                                         Pietro Giuseppe Alloa  
Giovanni Michele Sapino                                   Bartolomeo Alloa    
      Lorenzo Sapino                                       Giovanni Vittorio Alloa
         Antonio Sapino                                            Bartolomeo Alloa       
       Giovanni Battista Sapino                                        Giovanni Vittorio Alloa
Lodovica Nicolina Sapino                              Domenico Alloa 
                                                                                    Ricardo Alloa                    
                                                             Hugo Alloa


viernes, 10 de abril de 2015

Primeras familias piamontesas de Río Cuarto, Provincia de Córdoba

Catedral de la Inmaculada Concepción

Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX y comienzos del XX se afincaron definitiva o provisionalmente en la ciudad de Río Cuarto, departamento homónimo, Provincia de Córdoba. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Catedral de la Inmaculada Concepción de dicha ciudad, como asimismo del censo nacional de 1895.

Cabe precisar que entre las actas sacramentales de la Catedral de la Inmaculada Concepción de Río Cuarto se encuentran asimismo algunos registros correspondientes personas afincadas en las localidades de Santa Catalina, San Ambrosio, San Bernardo, Las Higueras, Paso del Durazno, La Lagunilla, Achiras, La Esquina, Chucul y Punta del Agua.

Apellidos piamonteses

Abatedaga, Achino, Actis, Addotto, Aghemo, Aichino, Aimale, Aime, Alasia, Albertengo, Alberto, Alessandri, Alessio, Altina, Ambrogio, Ameri, Amione, Anghilante, Anino, Aprà, Aragno, Arcangelo, Arcostanzo, Armando, Arnaldi, Arnaudo, Arnodo, Arnolfo, Arrrò, Audisio, Avico, Avramo, Azeglio, Baldessone, Baldi/Baldo, Ballario, Balzola, Barbero, Baricco, Barolo, Basso, Beccari, Bellotti, Benedetti, Berardo, Beretta, Bergamasco, Bergese, Bernardi, Berrutti, Berta, Bertaina, Bertini, Bertola, Bertolone/Bartolone, Bertoni, Besso, Bessone, Bianchi, Bianciotti, Bianco, Boglietti, Bogni, Boglione, Bollea, Bollo, Bonansea, Bonatto, Bonavia, Bonetto, Bongiovanni, Bonino,Bonis, Borgarello, Borgione, Borgatello, Borgna, Bori, Borio, Bosio, Bottazzo, Bovo, Bramucci, Bricca, Brignone, Briolotti, Broglio, Brunetti, Bruno, Buffa, Busso, Butteri Rolandi, Butto, Cacherano, Cacciabue, Caffarati/Cafferati, Calosso, Camino, Canavosio, Canova, Cantone, Capellino, Capra, Carbone, Cardetti, Carignano, Carlini, Carloni, Carpeneto, Caso, Cassino, Castello, Cattana, Cauda, Cavalleris, Cavalllero, Caviglia, Cellone, Cena, Cento, Cerutti, Chialvetto, Chiantore, Chiappero, Chiaramello, Chiavazzo, Chieresi, Chiotti, Cismondi, Coatto, Cocco, Colombini, Colombo, Conti, Coraino, Corino, Cornaglia, Corte, Cravero, Cresta, Crovero, Cugno, Culasso, Curti, Dadone, Daglio, Dalmazzo/Dalmasso, Damiano, Daniele, Davico, De Filippi, Delaudi, Delfino, Dellacasa, Dellacqua, Demarchi, Demilano, Demonte, Depetris, Deramo, Donadio, Dondi, Donna, Dotta, Dovis, Dutto, Ellena, Eusebio, Evaristi, Faccio, Falco, Falcone, Falvo, Fantini, Favola, Fenoglio, Ferrarese, Ferrato, Ferraudo, Ferrero, Ferrocchio, Ficco, Fiori, Fissore, Flesia, Fogliacco, Fontana, Formento, Forno, Francone, Fulcheri, Gabasio, Gagliardi, Galanzino, Galletti, Galletto, Galliano, Gallo, Galoppo, Galvagno, Garelli, Garello, Gariglio, Garnero, Garrone, Gastaldi, Gatti, Gautero, Genero, Germanetto, Gervasio, Gherra, Ghibaudo, Ghigo, Ghio, Ghione, Ghirardi, Giaccone, Gianotti, Giaveno, Gilardi/Girardi, Gilardo, Giobergia, Giordanino, Giordano, Giovannini, Giraudo, Giuliano, Giusiano, Goretta, Gosti, Gozzo, Graglia, Gramaglia, Grassi, Grasso, Gribaudo, Griffone, Grivarello, Grosso, Guerci, Guerra, Isaia, Lamberti, Lamino, Lanfranco, Laurenti, Leone, Lepori, Lerda, Libra, Lisa, Lisbona, Longo, Lorio, Losano, Lugano, Macagno, Macchione, Maffei, Maglione, Magnano, Magni, Malacarne, Mana, Manassero, Mantelli, Marcellino, Marchiando, Marchiano, Marchisio, Marengo, Marucco, Marzari, Masoero, Mazza, Meineri, Meinero, Meirone, Melano, Mellone, Mezzano, Milanese, Milanesio, Milano, Mina, Mino, Minoglio, Minutti, Miotti, Mittica, Moine, Mollea, Monge, Montiglio, Morello, Morero, Moriena, Morsino, Mosca, Motta, Mottura, Mulattero, Muratore, Mussio/Muzzio, Negro, Nigra, Nitardi, Odorizio, Olivetti, Olivieri, Pagliero, Palma, Palmero, Parola, Pasero, Pautasso, Pavetto, Paviolo, Peirone, Pellegrino, Peppino, Peretti, Perfumo, Perlo, Perotti, Pesando, Piasco, Piatti, Piccioni, Picco, Pistone, Podio, Pogliotti, Ponzio, Ponzo, Pornale, Prato, Prever, Prieri, Psenda, Quassolo, Rabaglino, Rabbia, Ramella, Ramonda, Rapillo/Rapello, Raspo, Rattalino, Reale, Rebola, Renaldi, Repossi, Revelli, Ribelli, Ribotta, Ricca, Riccardi, Ricolfo, Rinaldi, Rinaudo, Riva, Rivoira, Rizzo, Roberto, Roera, Roggiani, Rolando, Rosa, Rosato, Rossi, Rossia, Rosso, Rubini, Rubiolo, Ruffino, Rulfo, Sabena, Sacchetti, Sacchetto, Saluto, Sapei, Scarafia, Scotta, Sigliano, Silengo, Silvano, Spagnolo, Spinelli, Stoppa, Storello, Strumia, Tabasso, Tardivo, Tasso, Tealdi, Tesio, Thione, Toia, Tomasini, Tomatis, Torelli/Torello, Torre, Torreani, Torreano, Tosco, Toselli, Travaglia, Travaglio, Trombotti, Truccone, Turaglio, Ulla, Vailatti, Valentino, Valenziano, Valetto, Valla, Vallo, Viale, Viglione, Vigna, Villa, Viotti, Vogliotti, Zavattero, Zucchi.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Balossino (Ponzio, Rubiolo), Battel (Milanese), Bernareggi (Vailatti), Bonarotti (Bertini), Bonicelli (Cellone), Cannetta (Ghibaudo), Canoura (Grassi), Cantarini (Gallo), Cironi (Silengo), Colazo (Rizzo), Córdoba (Ghio), Cosci (Borgione), Cusinatto (Cassino), Dessac (Lorio), Escudero (Peretti), Farías (Briolotti), Feresini (Cornaglia), Franzè (Piccioni), Galli (Carloni), Giuli (Garrone), Gómez (Perotti), Juncos (Peirone), Lazzo (Gariglio), López (Bruno), Losanna (Albertengo), Luján (Ghio), Maldonado (Lisa), Martínez (Cattana), Massari (Travaglia), Mastrangelo (Caviglia), Mattioli (Flesia), Menegozzi (Barolo), Menessier (Dellacqua), Moyano (Giordano), Páez (Maffei), Palmina (Midi), Pérez (Falvo), Pereyra (Ghirardi), Pezzali (Fissore), Pino (Falcone), Preghiera (Dalmazzo), Quiroga (Dalmazzo), Rodríguez (Leone), Romero (Maffei), Sagrada (Valla), Stroppa (Ferrarese), Tecchioli (Gariglio), Tonioli (Lamino, Repossi), Trespidi (Germanetto), Valdati (Ameri), Valentinuzzi (Dalmasso), Valles (Peppino), Vanay (Brignone), Vasconcelo (Rosato), Zachetti (Galletti), Zanon (Gianotti).


sábado, 4 de abril de 2015

¡Felices Pascuas! Bon-a Pasqua!




Deseo a todos mis parientes y amigos unas muy felices Pascuas.

I auguro a tuti ij mè parent e amis na bon-a Pasqua.

Hugo Alloa

jueves, 12 de marzo de 2015

Aparición temprana de los apellidos en el Piamonte medieval

Indice alfabético de Io mi chiamo... Dizionario dei Cognomi Piemontesi
de Piero Abrate 

Deseo compartir con los seguidores de este blog y muy particularmente, con quienes se interesan en las cuestiones antroponímicas, como asimismo con los cultores de la genealogía de las antiguas familias piamontesas, los puntos más sustanciales del ensayo Precocità dell'affermazione del cognome nel Piemonte medievalede Alessandro Barbero, profesor de la Università degli Studi del Piemonte Orientale "Amedeo Avogadro".

Como hemos señalado en Origen y significado ..., la fijación de los apellidos, entre la baja Edad Media y los comienzos de la Edad Moderna, se debió en gran medida al uso cada vez más frecuente de documentación legal y notarial referente a transacciones, acuerdos, donaciones, ventas (del clero y la nobleza), y luego, desde la segunda mitad del siglo XVI, a los registros eclesiásticos de toda la población, cuya obligatoriedad fue establecida por el Concilio de Trento (1543-1563).

Antes de adentrarnos en lo específico del mencionado ensayo, cabe recordar que entre los siglos XI y XIII, en Italia, Francia y España, prevalece una forma antroponímica doble, o sea un sistema de dos elementos que puede comprender, además del nombre de pila, un apellido de origen toponímico ("Henricus de Carmagnolia"), o un apellido patronímico ("Petrus de Michaele") o incluso un nombre paterno que cambia con cada generación.

Ahora bien, a la luz del estudio del Prof. A. Barbero, queda demostrado que en el siglo XIII, en el Piamonte, la evolución antroponímica alcanza un estadio que va más allá de los tres tipos del sistema binario, aludidos anteriormente. Del corpus establecido por el autor se desprende que, paralelamente a la forma antroponímica doble (nombre de pila + de ablativo), ya aparece en el siglo XIII el sistema nombre + apellido, tal como se ha perpetuado hasta nuestros días. Las fuentes consultadas revelan que en las comunidades rurales, 1/ la mayoría de los individuos se designaba por medio de un nombre de pila y un apellido, 2/ que este último se presentaba como un sustantivo simple ("Petrus Gallus", "Iohannes Rava"), declinado en forma concordante con el nombre de pila, 3/ que dichos apellidos se corresponden, en un elevado porcentaje, con los usados actualmente en el Piamonte, 4/ que tales apellidos no representaban tan sólo apelativos individuales sino que se transmitían de una generación a las siguientes y servían para identificar grupos familiares. Tales comprobaciones demuestran la estrecha relación existente entre los apellidos piamonteses del siglo XIII y la estructura socio-económica de la región, basada en la enfiteusis, con sus consiguientes canon y laudemio, los arrendamientos de las tierras a perpetuidad y el carácter indiviso de la propiedad, en cuanto tales condiciones no afectaban sólo al individuo sino a la totalidad del grupo familiar, o sea a sus herederos.

Los datos contenidos en este ensayo proceden de fuentes de índole diversa: actas notariales, actas sacramentales (bautismos, matrimonios, defunciones), "estados de las almas", relevamientos fiscales, fogajes, transacciones, listas de arrendatarios, actas públicas (asambleas municipales, cartas de franquicia), etc.  

Ante la enorme mayoría de los casos comprobados en la investigación del Prof. Barbero, en los que en el Piamonte del siglo XIII, los individuos son designados por nombre + apellido, queda por demostrar, sin embargo, que se trata de apellidos en el sentido moderno del término. Un apellido supone transmisión y durabilidad, requisitos tenidos en cuenta por el autor a lo largo de su trabajo y a partir de los cuales clasifica los apellidos presentes en tres grupos:

1/ apellidos de muy amplia difusión en el Piamonte y generalmente raros en otras regiones, como: Accornero, Avataneo, Baudino, Bergero, Bessone, Biglia, Boasso, Calosso, Cane, Capello, Cauda, Cravero, Durando, Dutto, Fea, Garassino, Garello, Garetto, Garone, Genta, Ghiglia, Giraudo, Marchisio, Marengo, Nano, Olivero, Orecchia, Rabbia, Roggero, Tardito, Torta, Vola;

2/ apellidos frecuentes en el Piamonte y prácticamente inexistentes en otras regiones, como: Amione, Barello, Baudracco, Borghesio, Burdino, Calissano, Canavesio, Candelo, Carle, Castagneri, Ceretto, Chiapusso, Correndo, Daziano, Falletto, Gabutto, Gallizio, Garzino, Giusiano, Goitre, Gontero, Gorrino, Lasagno, Merlone, Paltro, Patrito, Ribotta, Roero, Saraso, Tarello, Tonso, Tranchero;

3/ apellidos presentes tan sólo en el Piamonte y sumamente raros en la actualidad, los cuales se encuentran en los mismos lugares en los que aparecen documentados ya en el siglo XII, como: Alloa, Bagnasacco, Bovolo, Brusato, Cassullo, Galliana, Levra, Machetto, Riaudo, Stralla, Strocco, Vigliengo...

Cabe recalcar que, según el autor de este estudio, de entre el conjunto de apellidos encontrados en el corpus, aparecen tan sólo marginalmente aquellos que derivan de un nombre de oficio (Barbero, Ferrero, Molinero) y los que proceden de un nombre propio o del nombre de una localidad. Prevalecen decididamente, por el contrario, aquellos apellidos que en la tipología establecida por los autores de la Genèse médiévale de l'anthroponymie moderne* se clasifican como "derivados de sobrenombres actualmente incomprensibles y ausentes del vocabulario". Este último hecho conecta inequívocamente los apellidos piamonteses del siglo XIII con los actuales, un 75% de los cuales resulta de etimología opaca, contraponiéndolos definitivamente con los resultados de las investigaciones realizadas en otras áreas de la Italia medieval, en las cuales el elemento de identificación aportado por el apellido posee, en la mayoría de los casos, un significado explícito, ya sea éste patronímico, toponímico o de oficio.


Hugo Alloa             




* in L'Italia dei cognomi. L'Antroponimia italiana nel quadro mediterraneo, a cura di A. Addobbati, R. Bizzocchi, G. Salinero, Pisa 2012, pp. 215-29. 
* in "Mélanges de l'École Française de Rome. Moyen-Âge", CX (1998), 1.

sábado, 21 de febrero de 2015

Día internacional de la lengua materna




En homenaje a todos aquellos a quienes les cortaron la lengua, recuerdo a mis amigos y seguidores de este blog que hoy se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna.

Tal como lo expresa la Sra. Irma Bokova, directora general de la Unesco, "la lengua de nuestro pensamiento y de nuestras emociones es nuestro bien más preciado. El plurilingüismo es nuestro aliado para velar por una educación de calidad para todos, fomentar la inclusión y luchar contra las discriminaciones."

Vaya mi total solidaridad a las reivindicaciones lingüísticas de los pueblos amerindios, como asimismo a todas las otras lenguas minoritarias, entre las que se encuentra la lengua piamontesa, aún no reconocida como tal por el Estado Italiano.


jueves, 19 de febrero de 2015

Giuseppina Supertino ved. Alloa † 18 gennaio 2015

Giuseppina Supertino ved. Alloa
Carissima Giuseppina,

La tua scomparsa mi riempie di profondo dolore. Ti sarò sempre infinitamente grato della tua gentilissima accoglienza a casa tua così come dei bellisimi momenti condivisi e del tuo generoso aiuto nelle mie ricerche genealogiche. Ricevano Maria Grazia, Rosanna e Bartolomeo, che stringo in un forte abbraccio, le mie sentite condoglianze.

Hugo Alloa 

martes, 13 de enero de 2015

María Angela Vietto † 11 de enero de 2015




El 11 de enero de 2015 falleció mi querida amiga de infancia María Angela Vietto. Quedan en mi corazón su hermosa sonrisa y los recuerdos de los muchos momentos compartidos en nuestra niñez. Mis sentidas condolencias a su hermana Magdalena Vietto y demás familiares.