
Demás está decir la preciosa ayuda que recibí de ella en estos últimos años dedicados a la genealogía familiar. De nuestras muchas conversaciones pude recabar valiosísima información acerca de los más antiguos de la familia Alanda, fallecidos hace ya mucho tempo.
Efectivamente, los relatos de tía Amalia, gracias a su avanzada edad y a su portentosa e intacta memoria, muchas veces me dieron pie para ahondar en algunos aspectos de mi estudio genealógico. Además ¡cuánta dulzura hay en la infaltable sonrisa con que acompaña cada uno de sus comentarios! Por todo ello y por el ánimo con que siempre ha vivido, expreso una vez más mi agradecimiento a la más que centenaria tía Amalia.
Querida tía Amalia, te deseo un muy feliz cumpleaños. Allí estaré para brindar por tu salud, y ¡ojalá me regales alguna de las tantas velitas!