jueves, 14 de agosto de 2014

Los valles valdenses - I



"Valles valdenses" (it.: valli valdesi) es la expresión consagrada para denominar los tres valles piamonteses que se extienden al oeste de Pinerolo, en la Provincia de Turín, en los que se da la presencia, desde la Edad media, de familias de confesión valdense. Estos valles son: el Pellice, el Chisone y el Germanasca (o San Martino). Coinciden en gran medida con lo que se conoce lingüísticamente como "valles occitanos". El centro histórico-cultural de los tres valles es la ciudad de Torre Pellice.

Quienes deseen informarse sobre la historia de los valdenses, les sugiero ver la entrada Les vaudois, en el que se presenta una traducción en español.de L'Histoire de l'Église vaudoise de J.-F. Peyronel.

Para mayor información acerca de las lenguas habladas en el Piamonte, entre las que se encuentra el occitano, véase Las lenguas de nuestros antepasados.      

Para recorrer los valles valdenses, vamos a proceder, como ya lo hemos hecho anteriormente en la Provincia de Cuneo, desde el sur hacia el norte. Así, el primer valle de la Provincia de Turín que se extiende al norte del valle del Po es el valle Pellice. Éste recibe el nombre del torrente que lo surca desde el Monte Granero hasta los límites de los municipios de Bricherasio y Bibiana.

 
El punto de partida del recorrido de hoy es Bricherasio, pequeña ciudad ubicada a la izquierda del torrente Pellice, en la zona en que éste, tras recibir las aguas del torrente Chiamogna, desemboca en la llanura. A mediados del siglo XIII, Bricherasio juró fidelidad a los Saboya-Acaya de Pinerolo y alcanzó su autonomía comunal en 1291, cuando Felipe de Acaya le otorgó franquicias, privilegios y exenciones que favorecieron su desarrollo. En 1360, la derrota de Santiago de Acaya a favor de Amadeo de Saboya determinó un cambio de señoría, y fue entonces concedida en feudo a la familia Cacherano de Monferrato. Bajo el benévolo control de esos últimos, Bricherasio atravesó un período de gran prosperidad económica que culminó con la promulgación de los Statuti comunali de 1467. En el siglo XVI, durante la guerra entre franceses y españoles, en pugna por la hegemonía europea, Bricherasio fue objeto del hecho histórico más grave de su historia: el gran sitio de 1594. En 1630, fue restituida a los Saboya en condiciones deplorables: los molinos estaban destruidos, la peste cosechaba centenares de vidas, los campos se encontraban casi totalmente desolados y siete décimas partes de la ciudad, devastadas. A los conflictos políticos se sumaron las luchas entre católicos y valdenses, que causaron muerte y destrucción. El siglo XVII se caracterizó, para Bricherasio, por una gran reactivación de la agricultura, un nuevo impulso de la economía y el embellecimiento de la ciudad. Entre sus obras arquitectónicas destacan: la iglesia parroquial Santa Maria Assunta (siglo XVI), el Palazzo del Comune, las iglesias San Bernardino (siglo XVII) y San Michele (), las antiguas casas medievales y renacentistas, como asimismo las capillas San Grato y Santa Caterina.

Stazione di Bricherasio
Via centrale
Portici
Parrocchiale di Santa Maria Assunta 
Palazzo del comune
Piazza Santa Maria Assunta
Chiesa di San Bernardino
Chiesa di San Michele
Casa medioevale
Cappella San Grato in frazione Merli
Chiesa di Santa Caterina nell'omologa frazione
Antes de proseguir nuestro camino, me parece oportuno contarles que el último episodio de la cacería al lobo, organizada por el municipio de Bricherasio a comienzos del siglo XX, se desarrolló en el patio de la casa de Bernardo Alloa, actualmente habitada por su hijo y primo lejano mío Luigi Alloa. El hecho es conocido como "il lupo di Bricherasio".

Dejamos a nuestras espaldas Bricherasio y nos dirigimos, en dirección sur, hacia el torrente Pellice, en cuya margen derecha se encuentra Bibiana. Este municipio, cuyos orígenes se remontan al siglo I, fue concedido en feudo por Carlomagno a Arduino, conde de Turín. Posteriormente, pasó a los Manfredi-Luserna y en 1252 fue integrado a la señoría de los Saboya-Acaya. 

Torrente Pellice tra Bricherasio e Bibiana
Entre los siglos XIV y XVII, la apacible vida de los tenaces habitantes de Bibiana se vio interrumpida por las epidemias y las guerras, con su cortejo de muerte y destrucción. El 22 de sepiembre de 1592, los ejércitos franceses del general Lesdiguières atacaron ferozmente Bricherasio, Cavour y Bibiana, donde destruyeron murallas, casas y el antiguo castillo de Castelfiore, perteneciente a los señores Luserna de Rorà. En el siglo XVII, Bibiana, donde desde hacía algún tiempo se encontraban afincadas familias valdenses procedentes del alto y medio valle, fue escenario de cruentos actos cometidos por los soldados del duque de Saboya en contra del "hereje". A raíz de tal situación, el 10 de agosto de 1663, un grupo de valdenses del valle, capitaneados por Giosuè Giavanello, atacó la población de Bibiana, donde quedaban tan sólo católicos. Tal como refiere el canónigo Pietro Caffaro en su obra Notizie e documenti della Chiesa pinerolese (p. 513), a la profanación del monasterio de Castelfiore le siguieron la destrucción de las casas y la matanza de la gente, entre la que se encontraban Gabriele Alloa (antepasado del autor de estas líneas) y dos de sus hijos, de corta edad. De este luctuoso hecho da cuenta asimismo el relato pormenorizado de Lorenzo Bernardi, alcalde de Bibiana, que es dado leer en los Discorsi Storici di Cesare Cantù, contenidos en la obra Gli Eretici d'Ialia (vol. III).  

El 7 de noviembre de 1690, las tropas francesas comandadas por el general Catinat destruyeron iglesias y casas, e incendiaron el precioso archivo histórico de la iglesia de San Bernardino. En el mes de julio de 1707, durante la guerra de Sucesión de España, el duque de Saboya y futuro rey de Piamonte-Cerdeña Víctor Amadeo II, tras dejar Turín sitiada por los franceses, fue hospedado en el convento de Castelfiore de Bibiana. Fue entonces cuando, encontrándose en la cima de la colina San Bernardo para controlar la llanura, habría pronunciado el voto de erigir la basílica de Superga si Turín era liberaba de la ocupación francesa.      

Entre las obras arquitectónicas de Bibiana destacan: el castillo de Famolasco, la Villa Castelfiore, la iglesia parroquial San Marcellino, la Villa Bianchetti y el Palazzo Bessone.

Castello di Famolasco
Villa Castelfiore
Chiesa parrocchiale di San Marcellino
Villa Bianchetti o Villa Bodo - sede del Municipio
Palazzo Bessone
A pocos kilómetros de Bibiana, hacia el oeste, se encuentra Lusernetta. Este pequeño municipio se levanta en la orilla derecha del torrente Pellice, de frente a Luserna San Giovanni, con el que se comunica a través de un puente de piedra construido en 1600. Perteneció a los señores Luserna di Rorà. Son dignos de mención: la iglesia parroquial Sant'Antonio Abate, la capilla de San Bernardino y el Municipio

Chiesa di Sant'Antonio Abate
Cappella di San Bernardino
Municipio
Nos alejamos de Lusernetta para dirigirnos en dirección del torrente Pellice, donde nos encontramos con Luserna San Giovanni. Este municipio resulta de la unión, en 1872, de Luserna (ubicado en la orilla derecha del mencionado torrente), y San Giovanni (situado en la margen izquierda). En la más que milenaria historia de Luserna, se han dado sucesivamente: un asentamiento de pueblos celtas, la ocupación romana, la invasión sarracena, la sujeción a la señoría local y finalmente, en 1276, la promulgación del estatuto comunal, uno de los primeros del Piamonte. La familia Luserna, cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XI, dominó con carácter de vasallaje, a lo largo de los siglos, un vasto territorio que comprendió, según las épocas, Bibiana, Bagnolo, Campiglione, Mombrone (actual Montebruno di Garzigliana), Macello y muchas otras localidades. Entre los siglos XV y XIX, Luserna fue reiteradamente escenario de guerras entre españoles y franceses, como asimismo de conflictos religiosos entre católicos y valdenses afincados en la zona, hechos que causaron la destrucción de numerosos monumentos histórico-culturales. Esta última situación desembocó en 1657 en la separación, por parte de las autoridades comunales, de las familias valdenses de San Giovanni y las familias católicas de Luserna, asignando a las primeras San Giovanni Pellice (ex San Giovanni) y a las segundas, Luserna. Tal estado de intolerancia, con el consiguiente aislamiento de los valdenses, cesó el 17 de febrero de 1848 gracias al edicto del rey Carlos Alberto de Saboya, por el cual se reconocía a los disidentes, como asimismo a los judíos, sus derechos político-civiles y religiosos. No obstante ello, la fusión de ambos municipios, con la nueva denominación "Luserna San Giovanni", se dio tan sólo el 1 de enero de 1872. Aquellos valdenses que, huyendo de la segregación y la persecución, se habían refugiado en la localidad Ciabot del vecino valle de Angrogna, volvieron entonces a radicarse en Luserna.

Entre las obras arquitectónicas de Luserna San Giovanni destacan: la torre del castillo de los señores Luserna di Rorà, la casa del Comune, las iglesias San Giovanni Maggiore, Sacro Cuore di Gesù y San Giacomo y el Tempio Valdese dei Bellonatti.           

Ponte di Luserna San Giovanni
Via Ballesio
Torre del Palazzo dei Conti di Luserna
Piazza Partigiani
Casa del Comune
Chiesa Sacro Cuore di Gesù
Chiesa di San Giovanni Maggiore
Chiesa di San Giacomo
Portici
Tempio valdese dei Bellonatti
Entre las obras asistenciales de la Iglesia Valdense en Luserna San Giovanni, cabe mencionar las que dicha institución realiza en el Rifugio Valdese per Anziani y el Rifugio per Incurabili Re Carlo Alberto.

Rifugio Valdese per Anziani
Rifugio per incurabili Re Carlo Alberto
El municipio de Angrogna se encuentra ubicado en el valle del torrente homónimo, afluente del Pellice. Su historia está estrechamente vinculada al asentamiento, desde la Edad Media, de familias valdenses procedentes de la Provenza (Francia). Fue además uno de los principales centros de irradiación de la doctrina calvinista en el Piamonte. En 1532, en la localidad Chanforan, se llevó a cabo el Sínodo de todas las comunidades valdenses de Francia, Piamonte, Calabria y Puglia, en el que participaron ciento veinte "barba", nombre con que se conocía a los predicadores itinerantes de la fe valdense. A dicha asamblea le cupo la decisión de adherir a la reforma protestante e imprimir la Biblia en francés, por entonces lengua del culto en los valles valdenses. En 1555, se construyó el templo de San Lorenzo, primer lugar del culto protestante de la península itálica. Angrogna, antiguo feudo de los condes de Luserna en la Edad Media, fue elevada en 1636 al rango de marquesado, bajo la jurisdicción de la señoría de Emanuele Manfredi. A lo largo del siglo XVII, los habitantes del valle fueron objeto de feroces persecuciones, como la de las Pascuas piamontesas, conducida por Carlos Manuel II de Saboya, con la aprobación del papa Alejandro VII. En 1685, tras la revocación del Edicto de Nantes, el duque Víctor Amadeo II de Saboya, aliado político del rey francés Luis XIV, dio comienzo a la expulsión sistemática de los valdenses afincados en los valles del Piamonte. Muchos de ellos se refugiaron en Ginebra (Suiza). En 1889, algunas familias, guiadas por Enrico Arnaud, regresaron a sus aldeas natales. El regreso, por las hostiles tierras del ducado, es conocido como el Glorioso rimpatrio o Glorieuse rentrée (esp.: glorioso retorno). Entre las obras arquitectónicas de Angrogna destacan: la iglesia de San Lorenzo y los templos valdenses de Serre, del Ciabas, de San Lorenzo y de Pra del Torno. Cabe mencionar asimismo la estela conmemorativa del Sínodo de Chanforan, la Scuola dei Barba, pequeña casa de piedra donde recibían formación los predicadores de la fe, y el Museo delle Donne Valdesi, lugar de encuentro simbólico con las mujeres valdenses a través de la historia.

Torrente Angrogna
Tempio valdese di San Lorenzo
Municipio
Tempio valdese di Serre
Stele a memoria del Sinodo di Chanforan
Chiesa cattolica di San Lorenzo a Pra del Torno
Scuola dei Barba
Tempio valdese del Ciabas
Tempio valdese di Pra del Torno
Museo delle Donne Valdesi

Volvemos a Luserna San Giovanni para dirigirnos, por la carretera del valle, a nuestra próxima etapa: Torre Pellice. Este municipio se encuentra ubicado en la confluencia de los torrentes Angrogna y Pellice. A comienzos del siglo XIII, llegan a Torre Pellice las primeras familias valdenses provenientes del sur de Francia, movimiento migratorio que se fue acentuando en los siglos siguientes, al punto que a fines del siglo XVI, la población católica se encontraba sumamente reducida. En el siglo XVII, el municipio fue duramente azotado por la peste de 1630 y al igual que los otros municipios del valle, fue objeto de duras persecuciones religiosas. Torre Pellice constituye actualmente el centro de la Iglesia Valdense -o más precisamente Tavola Valdese (esp.: mesa valdense)-, no sólo de Italia sino del resto del mundo, donde recalaron los piamonteses de la diáspora valdense. Entre las obras arquitectónicas de interés se encuentran: el templo neo-románico de 1852, la Foresteria (hospedería), el Museo Storico-etnografico, la Casa Valdese (sede del sínodo), el Collegio (actual Liceo Europeo) de 1835, el Convitto (internado construido en memoria de los 5000 valdenses caídos en la primera guerra mundial ), la Casa Valdese della Gioventù, la Casa delle Diaconesse (sede de las hermanas enfermeras destinadas a los institutos de asistencia). . Destacan asimismo el Ospedale Valdese (primer centro asistencial para la población), la libreria Claudiana (1837) y la Galleria Civica d'Arte Contemporanea "Filippo Scroppo".

Torre Pellice
Tempio valdese
Foresteria valdese
Foresteria valdese
Casa valdese
Sinodo
Museo Storico Valdese
Collegio Valdese - Liceo Europeo
Casa delle Diaconesse
Ospedale Evangelico Valdese
Libreria Claudiana
Galleria Civica d'Arte Contemporanea Filippo Scroppo
Giorno di mercato
Desde Torre Pellice, nos dirigimos hacia Rorà. Este pequeño municipio se encuentra ubicado en el alto valle de Luserna. Fue feudo durante siglos de los condes de Luserna di Rorà. Los sitios de interés histórico-cultural de Rorà son el Tempio Valdese el Museo della Società di Studi Rorenghi. Una mención especial merece la Gianavella, casa rural situada en plena montaña, entre Rorà y Luserna San Giovanni, perteneciente a Giosuè Gianavello, conocido como el "leone di Rorà".  En ella, es dado visitar la habitación en la que el héroe de la resistencia valdense, según la leyenda, cavó un hueco en la roca (la grotta di Gianavello), que le servía de escondite en los momentos de persecución. 

Rorà
Rorà
Municipio
Rorà
Tempio valdese
Museo di Rorà - Società di Studi Rorenghi

Museo di Rorà - cucina valdese

Grotta di Giavanello

La penúltima etapa de nuestro recorrido a lo largo del valle Pellice es Villar Pellice. Este pequeño municipio perteneció hasta el siglo XVIII a los señores Rorengo di Luserna. A lo largo de su historia, fue objeto, al igual que los otros lugares del valle, de las terribles persecuciones llevadas a cabo por los duques de Saboya en contra de los valdenses. Las principales obras arquitectónicas de Villar Pellice son la iglesia parroquial San Maurizio y el Tempio Valdese.  Cabe asimismo señalar el Ecomuseo Feltricio Crumière, antigua fábrica textil recuperada, donde se exponen especialmente las máquinas con que se confeccionaba el fieltro.

 
Villar Pellice - chiesa e tempio
Tempio valdese
Campanile della Chiesa di San Maurizio
Villar Pellice
Villar Pellice
Ecomuseo Feltrificio Crumière
Ecomuseo Feltrificio Crumière - Interno
Transumanza
Strada tra Villar Pellice e Bobbio Pellice
Finalmente, llegamos a Bobbio Pellice, último municipio del valle. Las obras arquitectónicas que podemos visitar son el Palazzo del Comune, el Tempio Valdese, pero lo que quizá suscite mayor interés en quienes se interesen por la historia, en particular por la de los valdenses, es el Monumento di Sibaud, inaugurado en 1889, en ocasión del segundo centenario del Glorioso Rimpatrio.

Bobbio Pellice
Comune
Tempio valdese
Monumento di Sibaud
Fira dla Calà
Conca del Pra