sábado, 19 de marzo de 2016

¿Podemos prescindir de los archivos y de los archiveros?



La settimana di mobilitazione degli archivisti italiani
Marco Carassi *

La semana de movilización de los archiveros italianos
(Mi traducción, H.A.)

¿Para qué podría servir un celular si nos hubiéramos olvidado de quiénes son las personas agendadas? ¿De qué nos serviría un manojo de llaves en el bolsillo si nos hubiésemos olvidado de dónde vivimos? Si perder la memoria es una tragedia terrible, lo mismo podría decirse de una administración que no pudiera documentar sus actividades con seguridad, que no pudiera realizar eficazmente su labor cotidiana salvaguardándose a sí misma y a sus dependientes, que no pudiera asegurar asimismo los derechos de los ciudadanos y la transparencia democrática. Los seres normales se preguntan cuáles son los motivos de la preocupación de quienes se han dedicado a preservar la memoria de nuestras instituciones públicas. Se trata precisamente del valor civil de los archivos y de los peligros que los acechan, tema que suscita en toda Italia unas diez iniciativas que se están llevando a cabo en la semana del 14 al 19 de marzo, en solidaridad con varios países del mundo. El manifiesto de los archiveros italianos publicado en el sitio www.archivisti2016.it es uno de los instrumentos de la movilización. Dichos archiveros ya habían proferido un grito de alarma en 2011, en las manifestaciones "E poi non rimase nessuno" (esp.: Diez negritos), eslogan tomado en préstamo a la novelista británica Agatha Christie. Infelizmente, cuatro años después, aún siguen siendo actuales las preocupaciones por el fallido recambio generacional, por la progresiva degradación del patrimonio archivístico histórico y por el desorden metodológico que a menudo se produce en la producción, gestión y conservación de los archivos corrientes, especialmente en los digitales.

La crisis no es ni técnica ni económica, sino más bien intelectual y moral. A muchas personas, de todos los niveles, les cuesta comprender el rol y la relevancia de los archivos. A su vez, los archiveros, acuciados por las tareas cotidianas, tienden a subestimar el grave peligro que se cierne sobre los archivos y sobre sus personas. Son conscientes de que las mayores preocupaciones de todos, no solo en Italia, se concentran en las consecuencias de la crisis económica, social y política. Y no logran convencer fácilmente a la opinión pública (en la que se encuentran los que deciden y poseen el control del dinero) de que los archivos son un bien precioso y delicado que, en todas las fases de su desarrollo, requieren cuidados asiduos y amorosos a cargo de personas competentes.  

La utilidad social de los archivos

Las utilidades fundamentales de los archivos son cuatro: proporcionar pruebas de los derechos del individuo; recordar lo ya hecho y hacer uso de la experiencia para actuar; conocer y comprender lo hecho y descubierto anteriormente por otros; identificarse a sí mismo y crear cohesión social.

Para no ser considerados profesionales residuales, destinados al desguace como los lustrabotas y los afiladores ambulantes, los archiveros reivindican su utilidad social, la cual, por otra parte, es puesta de relieve por el aluvión normativo del último cuarto de siglo en materia de transparencia administrativa, de salvaguarda de la privacidad, de separación de la responsabilidad de administrar y la responsabilidad política de impartir directivas y controlar resultados, de preservación y valorización de los bienes culturales, de producción y manejo de archivos digitales nativos. Para contrarrestar el menoscabo generalizado de su rol, los archiveros se proponen relegitimizar su misteriosa profesión respondiendo a quienes no saben para qué sirven realmente los archivos. Para ello, citan las cuatro finalidades fundamentales anteriormente mencionadas.

Si es obvia la referencia a la defensa de los derechos individuales (desde hechos menores como la pérdida de un comprobante de pago postal hasta casos dramáticos como la destrucción de los archivos civiles en la reciente guerra de Bosnia), menos evidente puede resultar la relación que existe, por ejemplo, entre la defensa de la salud y una gestión eficaz de los archivos sanitarios (incluso familiares), o entre ahorrar esfuerzos y trabajo en determinados edificios y disponer de planos arquitectónicos y urbanísticos. A menudo tampoco se es consciente de que la transparencia de la administración es esencial para permitir al ciudadano que desempeñe su papel en una sociedad democrática. Para interpretar correctamente la función orientadora de la política en el sentido más noble de la palabra, es preciso reflexionar sobre los condicionamientos y las oportunidades que el tiempo pasado nos ha legado. Además, los archivos también son vastos yacimientos de información científica y técnica, ya que todas las disciplinas tienen una historia: los estudios sobre el clima, los terremotos, los desmoronamientos, etc., por antiguos que sean los documentos que los contienen, revisten suma importancia para la vida en los tiempos actuales.


Recurrir a los archivos en busca de una reafirmación identitaria puede resultar una tarea extremadamente delicada, ya que se corre el riesgo de exponerse a un trastocamiento de la memoria individual y de las presuntas injusticias sufridas, con derivaciones agresivas hacia otros grupos sociales, de los cuales se podría sentir la necesidad de defenderse, marginándolos o combatiéndolos. En efecto, sucede a menudo que nos olvidemos de que nuestro pasado no solo contiene zonas luminosas (que luego acaban componiendo identidades construidas por selección y simplificación) sino también e inevitablemente zonas sombrías. No obstante, es innegablemente un deseo universal no vivir aislado dentro de la experiencia individual e insertar la aventura humana personal en el marco más amplio de la memoria familiar, social, profesional, ciudadana, nacional, etc. La herencia histórica correctamente documentada es pues un hecho que no se debe ignorar para no construir castillos en el aire.

La tarea de los archiveros

Muchas personas, si bien reconocen que los archivos son útiles desde numerosos puntos de vista, no logran comprender para qué sirven los archiveros. ¿No basta acaso con tener encargados de depósito e informáticos? En realidad, el trabajo de los archiveros se orienta en varias direcciones: hacia el pasado, conservando y ofreciendo a la consulta documentos seleccionados por su valor jurídico e histórico permanente; hacia el presente, contribuyendo a la organización y al funcionamiento de los archivos corrientes, instrumentos de eficiencia administrativa y transparencia democrática; hacia el futuro, velando por salvaguardar, mediante elaboradas estrategias, archivos cada vez más copiosos y cada vez más frágiles debido a la acelerada obsolescencia de las técnicas. Precisamente, por la enorme utilidad de los servicios prestados a la administración pública y a la ciudadanía en su conjunto, los archiveros están convencidos de que un redimensionamiento de su profesión por parte del mundo laboral hará sentir sus efectos negativos a largo plazo, cuando ya no haya remedio alguno a tal situación. La opinión pública toma conocimiento de la existencia de los archivos sólo cuando en los medios se discuten grandes casos políticos o judiciales (¿puede el FBI consultar el archivo del celular de un asesino para encontrar a sus cómplices?) o cuando, por ejemplo, se habla de una exposición de envergadura o de un hallazgo curioso que los medios difunden con estruendo y harta precisión de pormenores. Sin embargo, los archiveros están siempre y en todas partes. Son la fuerza motriz y el lubricante necesario para el funcionamiento del gran engranaje de la sociedad.         


Los archivistas no niegan que administrar correctamente los archivos tiene sus costos, pero cuando se viven tiempos de crisis económica global, es necesario reflexionar y tener en cuenta los diferentes grados de prioridad. Ciertamente, la necesidad de evitar cualquier derroche también vale para los archiveros, pero ¿puede una sociedad evolucionada prescindir de los servicios que prestan los archivos y privarse del profesionalismo requerido para tal función?  


* Presidente del Collegio dei probiviri dell'Associazione Nazionale Archivistica Italiana, già Sopraintendente archivistico per il Piemonte, la Valle d'Aosta e la Lombardia. 



jueves, 17 de marzo de 2016

Primeras familias piamontesas de Monte Maíz, Provincia de Córdoba




Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX se radicaron en Monte Maíz, Departamento Unión, Provincia de Córdoba. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia San Gerónimo, posteriormente llamada Inmaculada Concepción, de Bell Ville, de cuyo antiguo curato dependía por entonces Monte Maíz.

Véase asimismo Primeras familias piamontesas de Bell Ville.

Apellidos piamonteses

Abelli, Alasia, Anselmino, Benzo, Bersezio, Bertoglio, Bodello, Bovo, Brunetta, Calandra, Castella, Castelli, Castelino, Cavalletto, Ceratto, Chiarlo, Daperno, Dovico, Druetta, Ferrati, Filippa, Fiore, Franco, Fransa, Garesio, Garnero, Gasto, Geremia, Ghio, Giordanino, Giordano, Giraudo, Gonella, Gozzarino/Gozzerino, Grossino, Guidacci, Lungo, Marchisone, Manavella, Marengo, Mariano, Mattio, Mogna/Mugna, Muratore, Oberto, Parola, Peirano, Peretti, Perna, Pesce, Pinardi, Pozzi, Priotti, Ramonda, Rebuffo, Sasia, Stassi, Trombetta.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Barran (Benzo), García (Oberto), Ochoa (Gonella), Pallavicini (Stassi).


martes, 15 de marzo de 2016

Primeras familias piamontesas de Colonia Barge, Provincia de Córdoba


Santo Domingo de Guzmán - Colonia Barge

Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX se afincaron en Colonia Barge, Departamento Marcos Juárez, Provincia de Córdoba. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia San Gerónimo, posteriormente llamada Inmaculada Concepción, de Bell Ville, de cuyo antiguo curato dependía por entonces Colonia Barge.

Véase asimismo Primeras familias piamontesas de Bell Ville.

Apellidos piamonteses

Airaudo, Alasia, Alessandri, Alessi, Angiolini, Anino, Arnaudo, Badino, Baima, Balbis, Basso, Baudino, Bella, Berra, Bessone, Blanda, Boiero, Botta, Bruera, Caffaratti, Cambiano, Canalis, Capellino, Caramellino, Carignano, Carle, Castellino, Cavallo, Cavestri, Cherasco, Chiara, Comba, Conti, Daperno, Demo, Depetris, Devalle, Digliodo, Druetta, Dutto, Enrici, Fantino, Ferrati, Fiore, Frossasco, Garavagno, Garis, Gazzano, Ghi, Ghio, Ghione, Giordano, Giordanino, Giovannini, Giraudo, Grosso, Lerda, Macagno, Malacarne, Manassero, Manavella, Manenti, Manero, Marano, Martini, Mautino, Monetti, Monge, Morano, Muratore, Novarese, Oggero, Palmero, Passetti, Peiretti, Peretti, Perino, Pesce, Picco, Pochettino, Ponzetti, Priotti, Prone, Pussetto, Quaranta, Rainero, Ramonda, Renaudo, Rinaudo, Rittatore, Rosso, Sacchetto, Salvai/Salvay, Sandretti, Seggiaro, Setto, Sostegno, Stassi, Tolosano, Torasso, Valla, Vottero.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Angiolini (Macagno), Cejas (Canalis), Pallavicini (Stassi), Richardet (Vottero).


jueves, 10 de marzo de 2016

Elena Teresita Alloa † 4 de marzo de 2016



El 4 de marzo de 2016, en Santa Clara de Buena Vista, falleció Elena Teresita Alloa de Scilla.

Mis sentidas condolencias a su familia.

Hugo Alloa


domingo, 28 de febrero de 2016

Gladis Margarita Alloa † 25 de febrero de 2016




El 25 de febrero de 2016, en Santa Clara de Buena Vista, falleció Gladis Margarita Alloa de Operto.

Mis sentidas condolencias a su familia.

Hugo Alloa



Foto: www.fotofrontera.com 

domingo, 21 de febrero de 2016

Día internacional de la lengua materna




En homenaje a todos aquellos a quienes les cortaron la lengua, recuerdo una vez más a mis amigos y seguidores de este blog que hoy se celebra el Día internacional de la Lengua Materna.

Tal como lo expresa la Sra Irma Bovoka, directora general de la Unesco, "la lengua de nuestros pensamiemtos y de nuestras emociones es nuestro bien más preciado. El plurilingüismo es nuestro aliado para velar por una educación de calidad para todos, fomentar la inclusión y luchar contra las discriminaciones."

Vaya mi total solidaridad a las reivindicaciones lingüísticas de los pueblos amerindios, como asimismo a todas las otras lenguas minoritarias, entre las que se encuentra la lengua piamontesa, aún no reconocida como tal por el Estado italiano.   



viernes, 12 de febrero de 2016

Descendientes de Lorenzo Alloa y Maria Bonaudo


Siempre se ha dicho que en materia de genealogía y mucho más que en cualquier otra disciplina a la que nos aboquemos, debemos ser pacientes y perseverantes. Una prueba de ello son los trece años que han transcurrido desde 2003, cuando encontré una publicación titulada Lista di titoli genealogici, araldici, etc. su famiglie subalpine (nobili e non), en la que, en veintiuna páginas, se presenta el listado de familias piamontesas estudiadas por el historiador Gustavo Mola di Nomaglio. En la segunda parte de dicho estudio, denominada Dizionario delle famiglie nobili della provincia di Torino estinte e viventi, es dado leer Genealogia e storia - Aloa (= Alloa) [a- da Carmagnola, b- da Pinerolo e Macello]. Aquí es donde aparece Lorenzo Alloa, nacido aproximadamente en 1565 en Macello, Provincia de Turín. 

En 2004, me encontraba en Turín. Había pasado muy agradables momentos con parientes a los que conocía desde hacía mucho tiempo y con otros a quienes veía por primera vez. Pocos días antes de regresar a la Argentina, me encontré con mi amigo sociolingüista Marco Giolitto, autor de Évolution, fonction et image du piémontais dans la Pampa gringa argentine (tesis doctoral), a quien había conocido en la década del 90, durante sus dos permanencias en las provincias de Córdoba y Santa Fe. Aquella noche, cenamos en casa de los padres de Marco. Y fue su apdre, el Sr. Walter Giolitto, quien, interesándose en la evolución de mi investigación genealógica, me sugirió que buscara la obra de G. Mola di Nomaglio en el Centro Studi Piemontesi. Allí fui a la mañana siguiente y allí viví uno de los momentos más felices de mi vida, cuando la encargada de la biblioteca me entregó una fotocopia de la publicación mencionada.

Sin embargo, quedaba aún por rastrear las fuentes bibliográficas consultadas por G. Mola di Nomaglio.

En la primavera de 2005, mi búsqueda me llevó nuevamente al entrañable Piamonte de mis antepasados. Durante un paseo cultural por el Pinerolese organizado por el Prof. Diego Priolo, de quien yo había traducido algunos textos para la página web Vecchio Piemonte de Sergio Giacone, le comenté a mi ilustre guía que tenía sumo interés en encontrar las obras Famiglie pinerolesi descritte negli archivi parrocchiali dal 1565 al 1604 y Notizie e documenti della chiesa pinerolese del Rev. Canónigo Pietro Caffaro, fuentes bibliográficas de G. Mola di Nomaglio en referencia a la rama de los Alloa de Pinerolo y Macello. Sin dudarlo un segundo, como buen conocedor de la historia de Pinerolo, Diego Priolo me llevó a la Biblioteca Civica Alliaudi, donde dos amables secretarias pusieron en mis manos los preciosos libros en los que pude leer in extenso las páginas dedicadas al "nobilis et dominus" Lorenzo Alloa, notario y causidico (esp.: abogado) de Pinerolo, y a su hijo Cesare Alloa, igualmente causidico y alcalde de dicha ciudad, como asimismo las páginas en que se consigna la composición de la familia del mencionado Lorenzo, con las fechas de los bautismos impartidos en la Parrocchia di San Donato.

En septiembre de 2015, más de diez años después de los primeros hallazgos, la suerte quiso que apareciera ante mis ojos la colección de las actas notariales registradas en el Ufficio Insinuazioni di Pinerolo (suerte de registro de la propiedad) y publicadas en línea bajo el nombre Waldesian Families Research. A lo largo de cinco meses, la lectura de dichas actas, entre las que se encuentran cesiones de compraventa, dotes, donaciones, testamentos, etc., me ha permitido completar la descendencia de Lorenzo Alloa y Maria Bonaudo, particularmente en lo que se refiere a la composición de la familia del hijo de ambos, Cesare Alloa, y de las familias de sus nietos, como asimismo las correspondientes ramas colaterales. El hecho de que tanto Lorenzo Alloa como su hijo Cesare Alloa aparezcan en medio de tantas actas relativas a familias de confesión valdense no nos debe sorprender ya que, si bien ambos causidici eran católicos, Pinerolo es la ciudad más importante del sector piamontés donde convergen los valles alpinos en los que desde la baja Edad Media se radicaron los valdenses al huir de las persecuciones de que eran objeto en el sur de Francia.

Blasón de los Alloa de Pinerolo

Lorenzo ALLOA ca 1565- & 1593 Maria BONAUDO 1570

1. Margarita ALLOA 1585-
2. Giorgio Antonio 1597-
3. Gerolama ALLOA 1599-
4. Cesare ALLOA 1600-1662 & 1625 Paola CORBELLA
4.1. Maria ALLOA 1628 & Francesco NAPIONE
4.1.1. Leonora NAPIONE 1655 & Giovanni Battista DELLALA
4.2. Lorenzo ALLOA 1630 & ??
4.2.1. Lorenzo ALLOA 1671 & 1701 Anna Catterina CROSETTO
4.3. Paola ALLOA 1633 & Sebastiano BRICHERASIO
4.3.1. Cristoforo BRICHERASIO 1660
4.4. Gioanni Battista ALLOA 1636
4.5. Lucia ALLOA 1639




Fuentes

-  Zanetti Antonio, 1899, Notizie e documenti della chiesa pinerolese di Pietro Caffaro - Volume IV.
-  Caffaro Canonico Pietro, 1910, Famiglie pinerolesi descritte negli archivi parrocchiali dal 1565 al 1604 - Volume I, Tipografia già Chiantore-Mascarelli, Pinerolo.
-  Mola di Nomaglio Gustavo, 1895, "Genealogia e storia - Aloa (= Alloa) [a. da Carmagnola, b- da Pinerolo e Macello]" in CB (Caval ëd Brons) giugno 1985, Ca dë Studi Piemontèis, Torino.
 Mola di Nomaglio Gustavo,  Archivio Mola di Nomaglio in http://www.vivant.it/pagine/titgennobar.pdf
- Pittavino Alberto, 1963, Storia di Pinerolo e del pinerolese - Volume V, Bramante, Milano.
- Insinuazioni di Pinerolo in http://www.waldensian.info/NR-Pinerolo.htm


Enlaces

http://www.vivant.it/pagine/online_1.htm
http://www.vivant.it/pagine/titgennobar.pdf
http://www.blasonariosubalpino.it/index1.html