jueves, 8 de mayo de 2014

Paseos por el Roero - I




En nuestra salida de hoy, vamos a recorrer el Roero, región geográfica del Piamonte, situada en el noroeste de la Provincia de Cuneo. Su nombre procede del apellido de la familia homónima (dueña de una casana astigiana) que, desde la Eda media, dominó este territorio durante varios siglos. Esta región, en cuyas colinas se extienden innumerables viñedos y plantaciones de árboles frutales, está comprendida entre el límite de las provincias de Cuneo y Turín (al norte) y la orilla izquierda del río Tanaro (al sur), que la separa de las Langhe. Al norte de la margen izquierda del Tanaro se despliegan las Rocche del Roero, sucesión de profundas y laberínticas gargantas, pináculos de arena y paredes a pico, originados por la fuerza erosiva del río.    

El primero de nuestros dos itinerarios tiene por punto de partida la ciudad de Bra. El surgimiento del núcleo originario de esta ciudad milenaria se vio favorecido por la decadencia de la vecina Pollentia romana. Fue municipio autónomo desde fines del siglo XII y alcanzó el estatus de ciudad, otorgado en 1760 por el duque Carlos Manuel III de Saboya. En el centro histórico se encuentran hermosas muestras de la arquitectura barroca y gótica tardía, como: la Parrocchiale Sant'Andrea, las iglesias de San Rocco y de Santa Chiara, el palacios del Municipio y Traversa (sede del Museo Civico Craveri di Storia Naturale).    

Mercato della Rocca
Parrocchiale di Sant'Andrea
Chiesa di San Rocco
Chiesa di Santa Chiara
Palazzo del Municipio
Palazzo Traversa
Museo Civico Cravero di Storia Naturale
Dejamos Bra y nos dirigimos, en dirección noreste, al municipio de Pocapaglia. Éste se encuentra rodeado por las hermosas Rocche a las que ya nos hemos referido. En la parte más elevada se yergue el macizo castillo di Pocapaglia, cuya construcción se remonta al siglo X. Fue propiedad de la familia De Coconato, de los condes Falletti (entre 1332 y 1784), de los Saboya, de los Caissotti di Chiusano y finalmente, de los condes Charros Borré de la Chavanne.     


Le Rocche
Castillo de Pocapaglia
Sala de recepción de los Falletti - Castillo de Pocapaglia
Antes de continuar nuestro recorrido, quiero contarles la historia de la Masca Micillina (esp.: bruja Micillina). Cuenta la leyenda* que a mediados del siglo XVI vivía en el Piamonte una bruja de nombre Micillina. Había nacido en Barolo y se había casado con un hombre de Pocapaglia. Se decía que con el poder de su mirada fulminante, Micillina podía matar a la gente, desformar a los niños, echar el mal de ojo a personas y animales. Su marido había intentado resolver enérgicamente aquella situación, pero todo era en vano. Un buen día, después de propinarle una enésima paliza, la echó de su casa. Micillina decidió entonces vengarse e invocó al diablo en su ayuda. El Maligno, de inmediato, le sugirió lo que debía hacer. Así fue como Micillina caminó hasta el campo donde estaba trabajando su esposo y sacudiendo el árbol al que el pobre hombre se había trepado, lo hizo caer. Y Micillina quedó viuda. Así y todo, siguió con sus brujerías y en cierta ocasión le echó el mal de ojo al panadero. En aquellos tiempos, el panadero iba de casa en casa a buscar el amasijo para luego cocerlo en el horno público. Y, por supuesto, también iba a casa de Micillina. Un día, llegó a donde vivía la bruja, golpeó a la puerta, pero Micillina no respondió. Volvió a golpear dos veces más y nada... Entonces regresó al horno, pero al poco tiempo murió. Pasado cierto tiempo más, durante el cual Micillina no dejó de hacer brujerías, fue arrestada, obligada a confesar y condenada a la hoguera. Pero mientras la llevaban al lugar donde debía llevarse a cabo la ejecución, de pronto se oyeron en el aire extrañas voces y ruidos a la vez que del cielo caían rollos de cuerda. Eran sus amigas brujas que le decían: "Átate, átate, Micillina", pero ella no podía hacerlo, ya que el sacerdote que iba a su lado se lo impedía echándole encima agua bendita. Así fue como la bruja fue quemada, según dicen, en un peñón llamado "Bric ëd la masca Micillina", donde todavía hoy se pueden ver unas manchas rojas que ni el viento ni la lluvia consiguen borrar. A pesar de que Micillina había muerto, los problemas no cesaron en Pocapaglia y la gente decía entonces que eran las brujas que se vengaban de la triste suerte de Micillina.                   

Ahora, proseguimos nuestro camino hasta la próxima etapa: Monticello d'Alba. Este municipio se encuentra en la orilla izquierda del Tanaro, a 11 km de la ciudad de Alba. Sus orígenes se remontan a la época de la antigua Roma. En 1241, pasó de los dominios del obispo de Alba a los de la familia Malabaila. En 1250, fue destruido en las guerras de Alba contra Asti. En 1376, fue conferido en feudo a los Roero, quienes llevan a cabo su reconstrucción. Merecen ser visitados la iglesia de San Ponzio, con su campanario románico-gótico y sus hermosos frescos, y el castillo de Monticello d'Alba, considerado como el más auténtico y vivo edificio medieval del Piamonte.

Monticello d'Alba
Iglesia de San Ponzio
Crocifissione (anónimo)
Castillo de Monticello d'Alba
Llegamos al final de nuestro primer recorrido: Santa Vittoria d'Alba. Esta ciudad se levanta en la cima de una colina que domina el Roero y el valle del río Tanaro. Al primer edificio amurallado, el castillo de Santa Vittoria d'Alba, se hace referencia por primera vez en un acta de 1154 en la que el papa Bonifacio IV confiere la posesión del mismo a la iglesia de Asti. A fines del siglo XIV, pasa a integrar los dominios de los Visconti de Milán. En el siglo XVIII, se convierte en prisión y luego en residencia. En 1799, es adquirido por el Ospedale Maggiore di San Giovanni Battista de Turín, quien lo vende por fin al rey Carlos Albero de Saboya. El municipio de Vittoria d'Alba se divide en: Villa (donde se encuentra el castillo), Borgo Sant'Antonio y la frazione Cinzano.      

Santa Vittoria d'Alba - Villa
Calle hacia el castillo
Borgo Sant'Antonio
Oratorio San Francesco
Iglesia de Santa Paola in Cinzano
Altar mayor de Santa Paola in Cinzano
Cappella di Sant'Ambrogio
Agriturismo Cascina Val di Spinso


* Le Streghe: la Masca Micillina, http://tuttosullestreghe.blogspot.com.ar/2011/10/la-masca-micilina-la-strega-micillina.html


sábado, 19 de abril de 2014

Viaje por el Piamonte de mis antepasados


Queridos amigos y seguidores de este blog:

Hoy los invito a realizar un viaje por los lugares donde vivieron mis antepasados y, seguramente, los de muchos de ustedes. Si me permiten, yo oficiaré de guía y los llevaré a que visiten los monumentos y obras de arte, civiles y religiosos, que conforman el rico patrimonio cultural piamontés.

Nuestro recorrido comenzará en Turín, capital del Piamonte, y nos llevará luego por varias ciudades de la provincia homónima, como Carmagnola, Vigone y Pinerolo, y de la Provincia de Cuneo: Cavallermaggiore, Saluzzo y Cuneo.

Quiero aclarar que los comentarios que este guía les hará acerca de los lugares visitados serán sucintas indicaciones generales. Quienes deseen profundizar en la historia de alguno de los sitios y monumentos históricos que visitaremos, podrán acceder en internet a un sinnúmero de páginas en las que podrán satisfacer sus curiosidades.

Abran bien los ojos, que en este paseo no van a necesitar cámaras fotográficas ni filmadoras.

Y ahora, a caminar y a disfrutar...  





miércoles, 16 de abril de 2014

¡Felices Pascuas! Bon-a Pasqua!



Deseo a todos mis parientes y amigos unas muy felices Pascuas.

I auguro a tuti ij mè parent e amis na bon-a Pasqua.

Hugo Alloa

Censos y otros registros demográficos

En el Medioevo, se realizaban diversos tipos de censos cuya finalidad era establecer los montos adeudados por los miembros de las comunidades en concepto de impuestos directos e indirectos. Entre los tributos pagados al señor feudal o al rey destacan principalmente la gabela de la sal y el fogaje.

En el derecho tributario practicado originariamente en Francia e Italia, la gabela de la sal (fr.: gabelle du sel, it.: gabella sul sale) era, entre los múltiples impuestos aplicados al intercambio y consumo de mercancías de primera necesidad, uno de los más onerosos y abusivos. Así como sucedía con otras tasas e impuestos, la recaudación del impuesto a la sal estaba en manos de adjudicatarios que pagaban al rey las sumas cobradas a la población.

Otro impuesto era el fogaje (it: focatico, fr.: fouage). Su nombre deriva de ‘fuego’ u ‘hogar’, es decir cada vivienda o unidad de familia. En las zonas rurales italianas, el fogaje iba acompañado del impuesto al ganado. En el listado de ‘cabezas de familia’ afectadas por este impuesto se incluían además otros dos tipos de tributos: el relacionado con la superficie de las tierras cultivadas y el correspondiente a la categoría de la renta familiar, en la que sólo se encontraban comprendidas las familias de mayores recursos económicos. El “focatico” fue abolido en 1923, posteriormente restablecido como “imposta di famiglia” en 1924, y definitivamente abrogado por la reforma tributaria de 1974. 

Desde la creación del Reino de Italia (1861), resultado de la unificación de los diferentes estados de la península, y el advenimiento, algunos años más tarde, del estado civil italiano (1866), los censos (it.: censimenti registri della popolazione) del Reino y de la posterior República Italiana se han llevado a cabo cada diez años. Los datos arrojados por los primeros de estos censos se volcaron en fichas censales llamadas fogli di famiglia, antecedentes de los actuales registros demográficos municipales (it.: registri anagrafici).     

En la actualidad, la institución italiana encargada del registro de la población se denomina anagrafe y su función compete a la administración municipal. Su finalidad primordial es documentar la situación numérica de la población residente en el municipio y la de los residentes en el extranjero. Los resultados de los registros de esta suerte de padrón demográfico municipal se materializan en las fichas individuales (it.: scheda individuale) y en los denominados "stati di famiglia".

Para quienes se dedican a la genealogía, la scheda individuale (esp.: ficha individual) constituye una fuente sumamente rica de información. Como se puede apreciar en las dos imágenes siguientes (anverso y reverso), aparecen en ella: apellido y nombre, sexo, filiación, raza, fecha y número de acta de discriminación (en el caso de judíos), lugar y fecha de nacimiento, profesión o condición laboral, número de libreta de trabajo, nombre y apellido del cónyuge, lugar y fecha de matrimonio. Siguen en el reverso los diferentes domicilios y una serie de precisiones relativas a los movimientos migratorios del individuo, como eliminaciones del padrón demográfico (por emigración) y reinscripciones en dicho padrón (por inmigración). En ambos casos, se consignan igualmente los lugares de destino y de procedencia. 




El otro registro al que todo genealogista anhela acceder se denomina stato di famiglia (esp.: situación familiar). En él se describe, con profusión de detalles, la composición de la unidad de familia o sea del conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo. A los datos contenidos en las fichas individuales ya mencionadas se suman aquí los nombres y apellidos de los abuelos paternos y maternos, como asimismo la fecha de defunción de los cónyuges fallecidos. El stato di famiglia es el equivalente civil del status animarum de la Iglesia Católica.

Status animarum o estado de almas


El Concilio de Trento (1545-1563) sancionó la obligación, por parte de los sacerdotes a cargo de las parroquias del mundo católico, de llevar registros separados en los que debían asentarse los bautismos, los matrimonios, las defunciones y el "status animarum" de cada una de las parroquias. El así llamado estado de almas era un instrumento de rígidas prescripciones tendientes a recabar datos acerca de la población, una suerte de censo o relevamiento estadístico anual. Dicha documentación constituye un vasto y precioso patrimonio de informaciones no sólo de índole religiosa, sino también referentes a sexo y edad, a prácticas de los miembros de la comunidad, a la composición de los núcleos familiares, a costumbres, concurrencia a ceremonias rituales, eventos, como asimismo a la toponimia.

Los estados de almas se llevaban a cabo generalmente en ocasión de las bendiciones que los sacerdotes impartían a domicilio durante la Semana Santa. Se consignaban, para cada feligrés, nombre y apellido, sexo, edad, condiciones relativas a los sacramentos del bautismo, la comunión y la confirmación. Dichos registros se conservaban en los archivos parroquiales pertinentes, conjuntamente con los libros sacramentales. En los casos de parroquias suprimidas o fusionadas, se transferían a los archivos diocesanos.

Cabe señalar que, exceptuando los casos en que los sacerdotes se limitaban a escribir listas de nombres y a encolumnar números, los estados de almas realizados con esmero y rigurosidad contienen valiosas presiciones referentes a los lugares de procedencia de los fieles originarios de otras parroquias, a las denominaciones de las calles y barrios, a la titularidad de las viviendas (propias o alquiladas), a la condición laboral de los jefes de familia, a la existencia de criados y servidumbre, etc. Constituyen por tanto una fuente de suma importancia para los estudios demográficos, sociales y toponomásticos, como asimismo para las investigaciones genealógicas. Desde este último punto de vista, el "status animarum" resulta fundamentalmente relevante para individualizar no sólo a los cónyuges e hijos, solteros o casados, que conviven bajo un mismo techo, sino también a posibles parientes colaterales de la familia.

Por último, resulta imposible soslayar la vinculación, más o menos fuerte según las épocas, entre el "status animarum" y la recaudación, por parte de la Iglesia, del diezmo, o sea el impuesto tributado por los miembros de la comunidad, con el que se mantenía a la institución religiosa y a los ministros del culto.

Véase asimismo Censos y otros relevamientos demográficos.

martes, 25 de marzo de 2014

Primeras familias piamontesas de Río Segundo, Provincia de Córdoba

Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (*)
Presentamos aquí los apellidos de los primeros inmigrantes piamonteses que a fines del siglo XIX se afincaron en Río Segundo, departamento homónimo, Provincia de Córdoba. Los datos proceden de las actas sacramentales de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de dicha ciudad, como asimismo del censo nacional de 1895.

Cabe precisar que en los registros de la mencionada parroquia se encuentran asimismo numerosas actas correspondientes a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Laguna Larga.

Apellidos piamonteses

Abrate, Accastelli, Agostino, Agù, Aimar, Albano, Alessio, Ambra, Ambrosio, Arese, Astegiano, Ausello, Badano, Baima, Balbo, Balegno, Balossi, Banchio, Barbero, Barbetto, Barbonaglia, Bardus, Barello/Varello, Bechis, Berlanda, Bernardo, Berra, Berrutti, Bertaina, Bertazza, Bertino, Bertolo, Besso Pianetto, Bianco, Biga, Blengino, Blua, Boaglio, Boccardo, Boglione, Bolatti, Bollea, Bonansea, Bonetto, Bonfanti, Bongiovanni, Bonifazi, Bonino, Bonsignori, Borghini, Borgonovo, Boris, Bortoloni, Bosco, Bossa, Bottero/Vottero, Bracco, Brandi, Brarda, Brasca, Brassiolo, Brondino, Brunetti, Bruno, Buffa, Bulla, Buzzi, Cacciolato, Cagnolo, Calvo, Campo, Capello, Cardellino, Carena, Carletto, Carniato, Carosio, Carrera, Casalis, Castellano, Castello, Cavaglià, Cavallo, Cena, Cernotto, Chiappino, Chiesa, Ciampani, Ciglione, Cismondi, Collino, Colombo, Comba, Copello, Curetti, Dadone, Dalmasso, Dalmazzo, Daniele, D'Antonio, Debernardi, Dellamora, Dellarossa/Dellarosa, Demaria, Demicheli, Dequino, Druetta, Dutto, Enrici, Enrico, Fabro, Falco, Farino, Farò, Ferrari, Ferrero, Ferretti, Fissore, Fontana, Fornara, Fornasero, Franchi, Frossasco, Gaetano, Galipò, Gallè, Galleazzo, Galletto, Gallo, Gandiglio, Garino, Garro, Gava, Gea, Ghiano, Ghizzoni, Giacomini, Giacosa, Gianoni, Gili, Giordano, Giovannini, Giraudo, Gismondi, Gobbi, Gontero, Gribodo, Guglielmetti, Guidobaldi, Inaudi, Isoardi, Jacot, Lagostina, Lardone, Lerda, Libra, Lombardo, Lunati, Macagno, Maglione, Magnano, Magnotti, Malano, Mammano, Mancardo, Mandrile, Maragno, Mare, Marello, Mariani, Martina, Martino, Martoglio, Martra, Mazza, Melloni, Merlo, Miretti, Mola, Morano, Morosini, Morra, Muratore, Musso, Nazzario, Nicola, Nigra, Nigro, Nonino, Novero, Oggero, Olivelli, Olocco, Oreglia, Osella, Otta, Ottone, Paglieri, Pairetti, Pavarino, Pellizer, Peretti, Perotti, Perusia, Pesando, Pessano, Peyron, Picasso, Piccinini, Pipino, Pisano, Pistone, Pochettino, Poi, Portè, Pozzi, Primo, Pussetto, Quaranta, Racca, Rabba, Rainero, Ramello, Rapetti, Rappa, Ratti, Raviolo, Re, Revelli, Ribero, Ripamonti, Robetti, Rodoni, Roggero, Rolle, Ronzoni, Rossetti, Rossi, Rosso, Rovaretti, Rovasio/Roasio, Rovera, Rubiano, Rubiolo, Ruffino, Sacchi, Sala, Salto, Scaramuzza, Scienza, Scorcione, Seia, Serra, Serrano, Simondi, Staffolani, Sterpone, Strumia, Tamone, Taricco, Tarò, Tavella, Testù, Tolosa, Torcello, Toselli, Trossi, Ulla, Valinotti, Vallè, Varrone, Vaschetto, Verri, Via, Viani, Viano, Vicario, Vigliano, Visconti, Vismara, Vottero/Ottero, Zaino, Zana.

Apellidos de personas de otras procedencias casadas con piamonteses

Albert (Guglielmetti), Arias (Ambra), Barthélemy (Pochettino), Basualdo (Scienza), Berbi (Pellizer), Biagli (Lerda), Bravo (Aimar, Rovasio), Bühlmann (Peretti), Ceballos (Lombardo), Colazo (Colazo), Di Carlo (Balossi), Domínguez (Novero), Ferreira (Lardone), Friggeri (Bruno), Galzio (Pairetti, Peretti), Lucrezio (Ramello), Macormick (Vismara), Marcolin (Daniele), Martínez (Trossi), Micheli (Gianoni), Monnier (Carniato, Martino), Moyano (Ghizzoni), Mussante (Bongiovanni), Narvaez (Ghiano), Navarro (Ghizzoni), Oliva (Melloni), Ottonello (Bardus), Pivetta (Bertino), Ramírez (Ambra), Rodríguez (Franchi), Saino (Balbo), Santù (Gallo), Sarmiento (Primo), Teba (Ciampani), Terribile (Sala), Torres (Ciampani), Trejo (Bracco), Venica (Curetti), Villalba (Pipino). 


(*) Foto tomada en préstamo de http://cordoba.nuestraciudad.info/portal/R%C3%ADo_Segundo

Cómo acceder a las actas sacramentales



Debido a la pregunta, formulada hace unos días en la mensajería de este blog, de cómo se puede acceder a la consulta y lectura de las actas de bautismo, matrimonio y defunción de las parroquias de las diferentes diócesis argentinas, creo oportuno compartir con todos aquellos que deseen rastrear las actas de sus antepasados la respuesta que he dado y algunas precisiones más.

Si se exceptúa el recurrir al propio cura párroco para que él se encargue de la búsqueda (ya que no resulta fácil dar con un sacerdote que tenga tiempo y disposición para hacerlo), sólo existen tres posibilidades.

La primera, la más anhelada por los apasionados por la genealogía, es la de obtener que el párroco o el encargado del archivo nos autoricen a realizar la investigación por nuestra cuenta. Si tenemos la suerte de que sea así, primero deberemos concertar un horario de visita para la consulta para que ésta no resulte molesta, y luego, si se nos permite fotografiar las actas, equiparnos de una buena cámara digital, o en caso contrario, tener lápiz y suficiente papel para transcribir las actas. A menudo, este tipo de búsqueda se ve facilitada por la existencia, al comienzo o al final de los libros de registros, de índices nominales con los números de las páginas a las que debemos ir.

La segunda posibilidad es la de concurrir a los centros de genealogía de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones), donde en una sala de lectura de microfilms nos es dado visualizar los rollos que contienen las actas que nos interesa leer y/o transcribir. Personalmente, recurrí a este tipo de búsqueda al comienzo de mis investigaciones, por allá por los años 2000-2008, y deseo recalcar que la atención que se me brindó en cada una de mis visitas fue invariablemente cordial y solidaria. Además, cuando el centro de genealogía elegido para nuestro trabajo no dispone de los rollos en que se encuentran las actas que nos interesan, el mismo centro se encarga de solicitarlos a la sede central de Salt Lake City. Cuando llegan los rollos, generalmente pocos días después, las personas del centro de genealogía avisan telefónicamente. Recuerdo que en aquellos años los rollos permanecían un mes a disposición del interesado, quien pagaba por bobina la suma más que simbólica de tres pesos. Si se quería prolongar la investigación con el mismo rollo, se solicitaba la renovación por dos meses más, al cabo de los cuales el material ya no era devuelto a EEUU sino que se integraba a la mediateca del centro de genealogía local.

La tercera posibilidad es la que también brinda Family Search con la publicación en la red, desde hace algunos años, de miles de actas sacramentales no sólo argentinas sino de muchísimos países americanos y de otros continentes.

Aprovecho para expresar mi gratitud a todos los digitalizadores e indexadores de todos los países, como asimismo a los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que me han posibilitado y facilitado la lectura del precioso tesoro que constituyen las actas sacramentales.