El Concilio de Trento (1545-1563) sancionó la obligación, por parte de los sacerdotes a cargo de las parroquias del mundo católico, de llevar registros separados en los que debían asentarse los bautismos, los matrimonios, las defunciones y el "status animarum" de cada una de las parroquias. El así llamado estado de almas era un instrumento de rígidas prescripciones tendientes a recabar datos acerca de la población, una suerte de censo o relevamiento estadístico anual. Dicha documentación constituye un vasto y precioso patrimonio de informaciones no sólo de índole religiosa, sino también referentes a sexo y edad, a prácticas de los miembros de la comunidad, a la composición de los núcleos familiares, a costumbres, concurrencia a ceremonias rituales, eventos, como asimismo a la toponimia.
Los estados de almas se llevaban a cabo generalmente en ocasión de las bendiciones que los sacerdotes impartían a domicilio durante la Semana Santa. Se consignaban, para cada feligrés, nombre y apellido, sexo, edad, condiciones relativas a los sacramentos del bautismo, la comunión y la confirmación. Dichos registros se conservaban en los archivos parroquiales pertinentes, conjuntamente con los libros sacramentales. En los casos de parroquias suprimidas o fusionadas, se transferían a los archivos diocesanos.
Cabe señalar que, exceptuando los casos en que los sacerdotes se limitaban a escribir listas de nombres y a encolumnar números, los estados de almas realizados con esmero y rigurosidad contienen valiosas presiciones referentes a los lugares de procedencia de los fieles originarios de otras parroquias, a las denominaciones de las calles y barrios, a la titularidad de las viviendas (propias o alquiladas), a la condición laboral de los jefes de familia, a la existencia de criados y servidumbre, etc. Constituyen por tanto una fuente de suma importancia para los estudios demográficos, sociales y toponomásticos, como asimismo para las investigaciones genealógicas. Desde este último punto de vista, el "status animarum" resulta fundamentalmente relevante para individualizar no sólo a los cónyuges e hijos, solteros o casados, que conviven bajo un mismo techo, sino también a posibles parientes colaterales de la familia.
Por último, resulta imposible soslayar la vinculación, más o menos fuerte según las épocas, entre el "status animarum" y la recaudación, por parte de la Iglesia, del diezmo, o sea el impuesto tributado por los miembros de la comunidad, con el que se mantenía a la institución religiosa y a los ministros del culto.
Véase asimismo Censos y otros relevamientos demográficos.
Por último, resulta imposible soslayar la vinculación, más o menos fuerte según las épocas, entre el "status animarum" y la recaudación, por parte de la Iglesia, del diezmo, o sea el impuesto tributado por los miembros de la comunidad, con el que se mantenía a la institución religiosa y a los ministros del culto.
Véase asimismo Censos y otros relevamientos demográficos.






